«Sin estudios iba a ser otro senegalés del ‘top manta’»

Llegó a Barcelona sin papeles y en busca de trabajo. No lo halló, pero a cambio se dedicó a estudiar. Hoy es el orgullo de su familia

Origen: «Sin estudios iba a ser otro senegalés del ‘top manta’»

«Te voy a mandar a Europa -le dijo a Mamadou su padre antes de subirlo al barco que lo llevaría a Barcelona-. Pero quiero que te esfuerces, porque esto me ha costado mucho». El chico siempre tuvo presentes sus palabras. Comprendió al llegar aquí que las cosas no eran como pensaba -y como pensaba su padre-, pero había prometido esforzarse y se esforzó. Bajo tutela de la Generalitat -se bajó del barco con 16 años-, se dedicó a estudiar. Luego, siguió estudiando. Su tesón llamó la atención y al cumplir 18 entró en el programa de la Obra Social La Caixa y el Departament de Treball, Afers Socials i Famílies para la atención de jóvenes extutelados. Ahora, 8 años después de lanzarse al mar y a la aventura, acaba de obtener el grado superior de Desarrollo de Aplicaciones Web.

-Senegalés, entonces.

-Pues no exactamente. Vivimos en Senegal, pero yo nací en Guinea Conakry. Fue más tarde que fuimos a Senegal, donde mi padre tiene una tienda de comestibles. Dos tiendas, en realidad. De ellas vive la familia.

-Hablemos de su viaje. Tiene 16 años y se sube en un barco para venir Europa.

-Un barco de mercancías, sí. De Dakar a Barcelona, así fue como entré, de forma ilegal. A mi familia le costó muy caro. Y yo sabía que tenía que corresponder a ese esfuerzo.

-¿No tuvo problemas?

-Ninguno. Salí del puerto sin problemas. No iba mal vestido y solo llevaba una mochila. Tenía miedo, pero no podía aparentarlo.

-Cuénteme, ¿cuál era su intención?

-Trabajar. Estábamos seguros de que iba a ser facilísimo encontrar un trabajo, que al día siguiente ya estaría trabajando. Desde allá las cosas se ven de otra manera. Mi intención era venir aquí, trabajar uno o dos años, ahorrar y volver a Senegal.

-El momento de enfrentarse con la realidad: ¿cómo fue?

-Bueno, tenía un amigo aquí con el que viví un par de semanas, un amigo que justo se devolvía porque no encontraba trabajo. Me di cuenta de cómo era todo en realidad.

-Suena a que se quedó sin perspectivas.

-Tanto que tuve que ir a la policía. Como pensábamos que me iba a ir bien nada más llegar, solo llevaba 300 euros en el bolsillo. Hablé con gente a ver qué opciones tenía y la mayoría me dijeron que hiciera eso.

-¿Ir a la policía?

-Para que me llevaran a un centro de menores. Era eso o quién sabe qué. Entonces fue cuando empecé a estudiar. Antes de cumplir 18 estudié catalán e hice un PFI… Un Programa de Formación e Inserción. De Informática. También acabé la ESO.

-Veo que hubo un cambio de mentalidad, ¿me equivoco? Otro quizá habría estudiado un poco y a la primera oportunidad lo habría dejado para trabajar.

-Sí. Me di cuenta de que si me ponía a trabajar iba a ser otro senegalés del ‘top manta’, y no quería. Pensé que si iba a trabajar iba a hacerlo bien, con una profesión. Y para tener una profesión hay que estudiar.

-Informática y luego desarrollo de aplicaciones. Parece que sabe para dónde va.

-En Senegal, hace tiempo, vi un documental sobre Google. Recuerdo que dije: «Yo quiero trabajar allí». Así que cuando vi que había un curso de Informática le dije a mi educador: «Yo quiero hacer ese curso».

-Su padre, que le pedía que se esforzara. Estará orgulloso.

-Hace poco volví a Senegal. No había vuelto desde que estaba aquí.

-Cuénteme.

-Antes de viajar estaba muy preocupado porque no estaba seguro de haber cumplido con las expectativas de la familia. No sabía cómo me iban a recibir. Pero en el aeropuerto estaban todos, ¡todos! Me abrazaban, lloraban… Fue muy emocionante.

-¿Y su padre?

-Él no fue al aeropuerto. Estaba muy nervioso, y yo lo entendí, porque yo estaba igual. Lo vi luego, en casa. Nos abrazamos, me cogió del brazo y nos fuimos al salón a hablar los dos solos. Estaba orgulloso. Me hizo sentir que me quería.

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