John Lennon, el ‘beatle’ nicaragüense

El escritor José Adiak Montoya en la librería Hispamer, en Managua.
El escritor José Adiak Montoya en la librería Hispamer, en Managua. CARLOS HERRERA

El escritor José Adiak Montoya, de la nueva generación de novelistas de Nicaragua, publica ‘Lennon bajo el sol’ (Tusquets), que narra la historia reciente de Nicaragua de la mano de la música de los Beatles

Corría una noche calurosa de 1956 en León, la ciudad colonial de Nicaragua, que Anastasio Somoza García había escogido como sede para perpetuarse en el poder: ese día de septiembre sería nuevamente nominado como candidato presidencial por los liberales y el dictador pensaba celebrarlo a lo grande. La Guardia Nacional, el temido brazo armado de la dictadura, había obligado a un grupo de jóvenes desgarbados a tocar en la ceremonia: Los Escarabajos, una banda que había llegado a León en busca de fama. El rock estridente de estos jóvenes se mezclaría con el mambo –qué rico el mambo– del festejo. Cuando John Lennon se preparaba para iniciar el recital, con Somoza escrutándolo con mirada curiosa, varios disparos sonaron en el salón y el rechoncho general cayó manando sangre.

Con el asesinato del fundador de la dictadura somocista, una mezcla de realidad y ficción, el joven escritor nicaragüense José Adiak Montoya (Managua, 1987) sumerge al lector en su nueva novela Lennon bajo el sol (Tusquets), que narra con humor y sentido crítico la historia reciente de Nicaragua, sazonada hasta ahora con dictaduras, desastres naturales, una revolución que pasó rápidamente de la ilusión al fracaso y se enfrenta nuevamente a un régimen autoritario, el de Daniel Ortega. Toda una ensalada que se disfruta al ritmo de los Beatles, o más bien su versión tropical, Los Escarabajos, hilo conductor de la novela, que recientemente ha salido a la venta en México.

El personaje principal es John Lennon, o su versión nicaragüense, un joven apasionado por el rock, pero también crítico de la dictadura, sus desmanes e injusticias. Montoya forma parte de la nueva generación de escritores nicaragüenses que, alejados del romanticismo revolucionario que tanto marcó a sus predecesores, se han dado a la tarea de ver la historia de Nicaragua con una mirada más crítica, cuestionando los hechos que hasta ahora se han presentado cargados de gloria. Así lo explica Montoya en esta entrevista realizada en Managua, previo a la presentación oficial de su libro en Nicaragua.

Pregunta. ¿Por qué un Lennon nicaragüense?

Respuesta. Esta novela es un proceso creativo de un par de años. Hay tres cosas con las que he estado, hasta un cierto grado, obsesionado: la historia contemporánea de Nicaragua, la música de los Beatles, con la que sigo teniendo una obsesión absurda, y la literatura. La novela nació de la necesidad de juntar esos tres elementos. Como pesaba mucho en esas tres cosas, hacia paralelismos entre la vida de Lennon y la realidad nicaragüense. Pensaba: “El año que ocurrió esto en Nicaragua, ¿qué estaba pasando en la vida de Lennon?” Y de esas ideas locas nació Lennon bajo el sol.

P. ¿Es Lennon su beatle favorito?

R. No es ni de cerca mi beatle favorito, que es Paul McCartney, ¡y por mucho! Pero Lennon se prestaba muchísimo para la realidad política de la Nicaragua de esa época, precisamente por la naturaleza del personaje, por su activismo político y pacifista, me parecía que era el personaje perfecto para estar en contrapunto con el gran villano de la novela, que es Anastasio Somoza Debayle.

P. ¿No teme que un seguidor de los Beatles o de Lennon le acuse de blasfemia?

R. ¡Para nada! Mi Lennon, el ficticio, es una versión bastante fiel del Lennon real. Todo el tiempo que he invertido en estudiar su figura, en estudiar su vida, su música, creo que me ha permitido dar una lectura medianamente acertada de quien era este Lennon. Si bien hay mucha distorsión dentro de su vida en esta novela, porque es un Lennon que nace en Nicaragua, creo que se respeta hasta cierto punto la esencia del personaje real.

P. Su libro tiene mucho humor. Pareciera una invitación al lector para que se ría de la historia trágica de Nicaragua: la dictadura somocista, los desastres naturales, la pérdida de la ilusión con el sandinismo.

R. ¡Por su puesto! Cuando lean el libro van a notar que ese tamiz muy ligero del humor está en todo el libro y creo que la gente se va a poder reír. Pienso que hay que usar el humor para reflexionar sobre los grandes temas, incluyendo nuestra historia nacional.

P. ¿Cómo se encara esta nueva generación de escritores nicaragüenses, a la que usted pertenece, con la historia de su país, tan cargada hasta ahora de romanticismo?

R. Está comenzando a suceder un fenómeno bastante curioso dentro de esta nueva generación. Se nos tildó en algún momento como la generación del desasosiego, porque tras la literatura de los ochenta –comprometida, bastante uniformada, que cantaba a la revolución sandinista y sus glorias– surgió un movimiento que veía hacia la individualidad, hacia mundos interiores, hacia dentro. Esa fue una literatura bastante dispersa respecto a las temáticas. Ahora lo que vemos son algunos autores que comienzan a ver de nuevo el proceso revolucionario y todos los acontecimientos históricos recientes con la autoridad de juzgarlos, porque esa era la Nicaragua que se nos iba a dejar, y ya viendo todo en retrospectiva, ahora somos capaces de juzgar si eso valió la pena o todas sus promesas quedaron en papel mojado.

P. ¿Queda pendiente escribir la historia crítica de la revolución sandinista?

R. Es necesaria la crítica de todo el proceso revolucionario y creo que a través de la literatura se está comenzando a hacer.

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