40 años de culto al terror travestido en Barcelona

‘The Rocky Horror Picture Show’ es el chiste de mis tetas del séptimo arte, malo, sí, pero pasa de generación en generación

Origen: 40 años de culto al terror travestido en Barcelona

Los labios de Lorelei Shark, escena inicial y de lo mejor de la película. /PERIODICO

Susan Sarandon se llevará a casa este fin de semana un merecidísimo Gran Premi Honorífic del Festival de Cinema Fantàstic de Catalunya (o sea, el de Sitges de toda la vida, pero ahora con un nombre más florido, se supone que para ‘épater’) y la organización, con más aplomo que Hannibal Lecter a la hora del almuerzo, ha decidido proyectar en su honor ‘The Rocky Horror Picture Show’, su primer papel como protagonista, película bastarda del séptimo arte, un calificativo pomposo que le viene grande, de arte nada, pero que, desde que se reestrenó el 1 de abril de 1976 en un cine del neoyorkino Greenwich Village es una pieza de culto. En Sitges, lo dicho, le harán un homenaje a esta mayúscula actriz, así que de lo que aquí se trata es de hacerle un homenaje paralelo a todos aquellos fans inasequibles al desaliento que desde hace casi 40 años mantienen viva la leyenda de esta película en cines y teatros de Barcelona.

La cita es con EdgarToniMaríaEva e Iván, cinco (con ánimo de elogiar) cachondos que pilotaron las proyecciones de ‘The Rocky Horror…’ por ejemplo en el Casablanca, del 2007 al 2011. Antes que ellos fueron otros. Y después llegaron o llegarán otros más. La película es el chiste de mis tetas, malo, sí, pero que incomprensiblemente salta de generación en generación.

Cola en los Casablanca, en el 2007, para un pase de ‘The Rocky Horror Pinture Show’ / ÁLVARO MONGE

Para los profanos, tal vez convienen antes un par de apuntes. El argumento es un revisión gay y travestida de la leyenda de Frankenstein, lo cual tiene gracia, porque puestos a crear vida, que sea un bombón. El guion, sin embargo, es una gallina sin cabeza. Es una mala película, sí, pero es un musical y varios de los temas, que beben de las influencias del ‘glam rock’, son pequeñas joyas que muchos actores gustan de interpretar. Mayra Gómez Kemp, la ‘undostresa’, fue Magenta, uno de los personajes, a finales de los 70 en un teatro de Madrid. En Barcelona, al mismo tiempo, era la musa Christa Leem la que se subía a los escenarios a por el aplauso en esa obra. El ‘stone’ Mick Jagger quiso ser el Frank’N’Furter en la película, fracasó en el empeño y, afortunadamente. el papel recayó en Tim Curry, quien años después, ya famosete, coincidió en una gala con Lady Di. La princesa, fiel al humor inglés y a la flema británica, reconoció que le había visto en pantalla con liguero y corsé. “Rocky Horror completó del todo mi educación”, le dijo.

Susan Sarandon, que debutó con dos pelis de culto, recibe este fin de semana un premio a su carrera en Sitges, con pase incluido de ‘The Rocky Horror…’

Hasta Russell Crowe, todo un gladiador años después, se dejó arrastrar por el embrujo de ‘The Rocky Horror’ cuando era un amateur actor teatral en Australia. Pero lo que ha hecho de este disparate una obra de culto es aquello que sucedió en Nueva York cuando la película se reestrenó en horario nocturno tras el fiasco de los pases diurnos. La comunidad gay la acogió con simpatía, y eso que, como bien subraya Iván, el guion es muy pacato, “muy de ¡oh, cielos, mi marido!”. El público se la tomó a guasa. Eran tiempos del ‘glam’ y algunos iban disfrazados al cine (hasta aquí, nada extremo), pero de tanto verla hubo espectadores que respodían a los actores de la pantalla, se alteró el discurso narrativo concebido por el director, Jim Sherman. Aquello fue como la adaptación que Francis Bacon hizo del retrato de Inocencio X de Diego de Velázquez, pero en cutre.

Tim Curry, tal cual educó a Lady Di, en una escena de la película.

A ‘The Rocky Horror…” no se va a disfrutar silente de la película, sino a bailar, a lanzar agua a los vecinos de butaca, a bailar y, sobre todo, a responder groseramente a los actores. Uno de los pases míticos (sí, míticos) realizados en Catalunya tuvo lugar en 1995 en Sitges, en el cine Prado, lleno a rebosar. El despiporre habitual alcanzó un clímax único cuando el narrador apareció por primera vez en pantalla. La platea arrancó a corear “PumaresPumaresPumares…”, porque realmente se parecía mucho al crítico de cine, Carlos Pumares, que corría aquellos días por las calles de Sitges, aunque no, sniff, en aquel pase.

Como un Guadiana, la película tuvo su etapa en los Spring, en los Casablanca…, gracias a la sana tozudez de gente como Edgar, Toni, María, Eva e Iván

Susan Sarandon recogerá este fin de semana un premio honorífico. El suyo fue un debut de envidia. Dos filmes de culto nada más comenzar, porque antes de interpretar a Janet en esta travestida historia de terror clásico, fue actriz secundaria en ‘Primera plana’, la biblia negra del periodismo, el peliculón en el que Billy Wilder exorcizó sus inicios en el mundo de la prensa. Pero esa es otra historia. Lo que cuenta es hasta qué punto ‘The Rocky Horror Picture Show’ ha estado como un Guadiana en los cines de Barcelona, en los inolvidables pases dobles del Cinema Spring, en los Casablanca, en el Teatre del Eixample, alguna vez ahora en la Phenomena, y muchas veces gracias a la sana tozudez de gente como EdgarToniMaríaEva e Iván, que también se merecen un premio. Va por ellos.

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