El ‘top manta’ convierte el metro en zona de impunidad

La estación de metro y de Rodalies de la plaza Catalunya se erige como una nueva galería comercial de material falsificado

Origen: El ‘top manta’ convierte el metro en zona de impunidad

  • La estación de metro y de Rodalies de la plaza Catalunya se erige como una nueva galería comercial de material falsificado
Barcelona

Es un clásico de cada estación al que nadie pone remedio. En verano, el top manta florece en Barcelona a la par que el número de turistas. En invierno, la incidencia es menor pero el fenómeno ha experimentado un auge tan grande en los últimos años que todavía moviliza a un gran número de personas que ven en la venta ambulante ilegal la manera de subsistir. Así, el segundo repunte de manteros más pronunciado del año se produce en invierno con la llegada de las compras navideñas. Centenares de personas despliegan su manta en los ejes comerciales de la ciudad en plena calle. Sin embargo, existen otros espacios subterráneos en la que los manteros puede vender con total impunidad. Se trata de las estaciones de metro y de Rodalies de plaza Catalunya. Los espacios de tránsito de pasajeros y de compra de billetes se convierten en una nueva galería comercial en la que se pueden encontrar bolsos de imitación, camisetas falsas del Barça y del Madrid, de Messi y de Cristiano Ronaldo, gorras, zapatillas deportivas e incluso abrigos.

Los comerciantes viven, de nuevo, esta situación con un profundo malestarante la permisi­vidad que aseguran que el Ayuntamiento otorga al top manta. ­Gabriel Jené, presidente de la asociación de comerciantes Barcelona Oberta, considera que ha habido una cierta relajación policial después del atentado del 17 de agosto que ha puesto el foco en otros fenómenos dejando en un segundo plano la persecución de la venta ambulante ilegal. De hecho, fuentes policiales confirman que los efectivos de la Guardia Urbana destinados a frenar el top manta durante el mes de diciembre se han reducido por falta de presupuesto.

Los comerciantes lamentan la inacción municipal ante este fenómeno

Barcelona

Es un clásico de cada estación al que nadie pone remedio. En verano, el top manta florece en Barcelona a la par que el número de turistas. En invierno, la incidencia es menor pero el fenómeno ha experimentado un auge tan grande en los últimos años que todavía moviliza a un gran número de personas que ven en la venta ambulante ilegal la manera de subsistir. Así, el segundo repunte de manteros más pronunciado del año se produce en invierno con la llegada de las compras navideñas. Centenares de personas despliegan su manta en los ejes comerciales de la ciudad en plena calle. Sin embargo, existen otros espacios subterráneos en la que los manteros puede vender con total impunidad. Se trata de las estaciones de metro y de Rodalies de plaza Catalunya. Los espacios de tránsito de pasajeros y de compra de billetes se convierten en una nueva galería comercial en la que se pueden encontrar bolsos de imitación, camisetas falsas del Barça y del Madrid, de Messi y de Cristiano Ronaldo, gorras, zapatillas deportivas e incluso abrigos.

Los comerciantes viven, de nuevo, esta situación con un profundo malestarante la permisi­vidad que aseguran que el Ayuntamiento otorga al top manta. ­Gabriel Jené, presidente de la asociación de comerciantes Barcelona Oberta, considera que ha habido una cierta relajación policial después del atentado del 17 de agosto que ha puesto el foco en otros fenómenos dejando en un segundo plano la persecución de la venta ambulante ilegal. De hecho, fuentes policiales confirman que los efectivos de la Guardia Urbana destinados a frenar el top manta durante el mes de diciembre se han reducido por falta de presupuesto.

Los comerciantes lamentan la inacción municipal ante este fenómeno

El pecado original es, según los comerciantes, el abordaje del fenómeno por parte del Ayuntamiento de Barcelona. “No hay voluntad política de sacar adelante una solución para acabar con el top manta”, subraya Jené que recuerda que el Consistorio insiste en que “la presión policial no sirve sin dar una respuesta social a los vendedores desfavorecidos”.

Esa es la línea mantenida desde el inicio de la legislatura por el actual gobierno municipal, y así lo han expresado en las reuniones con la Plataforma de Afectados por el Top Manta, que agrupa a vecinos, comerciantes y entidades. El presidente de la asociación Amics de la Rambla, Fermín Villar, anuncia que se están planteando llevar a cabo nuevas protesta ante la inacción del Ayuntamiento respecto a la venta ambulante. A su parecer, la apuesta municipal de fortalecer la vertiente social para buscar una salida laboral en una cooperativa no debe estar reñida con la presión policial puesto que en una cooperativa se gana menos que con la venta ilegal y esto les sigue pareciendo más atractivo. “Se puede ofrecer una alternativa pero mientras no se persiga la ilegalidad, ellos ganan más con la ilegalidad”.

La Guardia Urbana destina menos efectivos en diciembre contra la venta ilegal

Villar, a su vez, alerta del nuevo fenómeno que acecha al top manta y al que bautiza como canibalización de la vía pública. Fruto de la impunidad de la que gozan los manteros, otros colectivos– en este caso no vulnerables– se aprovechan de la situación y esto acaba desembocando en conflictos entre los vendedores que se disputan los puntos de venta. Esto no ocurre en las estaciones subterráneas de plaza Catalunya pero, según Villar, sí se viven situaciones de tensión en zonas como el Port Vell.

El subsuelo ha sido una de las zonas donde se resguardan los manteros. En el 2015, la estación subterránea de plaza Catalunya, concretamente en la salida de la Rambla, fue el escenario de una violenta reacción de los vendedores que la emprendieron contra los agentes de la Guardia Urbana cuando procedían a requisarles la mercancía. Un grupo de manteros bajó a las vías y se armaron con piedras que luego arrojaron contra los agentes. Varios de ellos sufrieron heridas. Uno de los vendedores se enfrenta a 9 años de prisión por aquellos hechos.

Esa es la línea mantenida desde el inicio de la legislatura por el actual gobierno municipal, y así lo han expresado en las reuniones con la Plataforma de Afectados por el Top Manta, que agrupa a vecinos, comerciantes y entidades. El presidente de la asociación Amics de la Rambla, Fermín Villar, anuncia que se están planteando llevar a cabo nuevas protesta ante la inacción del Ayuntamiento respecto a la venta ambulante. A su parecer, la apuesta municipal de fortalecer la vertiente social para buscar una salida laboral en una cooperativa no debe estar reñida con la presión policial puesto que en una cooperativa se gana menos que con la venta ilegal y esto les sigue pareciendo más atractivo. “Se puede ofrecer una alternativa pero mientras no se persiga la ilegalidad, ellos ganan más con la ilegalidad”.

La Guardia Urbana destina menos efectivos en diciembre contra la venta ilegal

Villar, a su vez, alerta del nuevo fenómeno que acecha al top manta y al que bautiza como canibalización de la vía pública. Fruto de la impunidad de la que gozan los manteros, otros colectivos– en este caso no vulnerables– se aprovechan de la situación y esto acaba desembocando en conflictos entre los vendedores que se disputan los puntos de venta. Esto no ocurre en las estaciones subterráneas de plaza Catalunya pero, según Villar, sí se viven situaciones de tensión en zonas como el Port Vell.

El subsuelo ha sido una de las zonas donde se resguardan los manteros. En el 2015, la estación subterránea de plaza Catalunya, concretamente en la salida de la Rambla, fue el escenario de una violenta reacción de los vendedores que la emprendieron contra los agentes de la Guardia Urbana cuando procedían a requisarles la mercancía. Un grupo de manteros bajó a las vías y se armaron con piedras que luego arrojaron contra los agentes. Varios de ellos sufrieron heridas. Uno de los vendedores se enfrenta a 9 años de prisión por aquellos hechos.

 

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