Pewdiepie, el emperador de YouTube | Gente y Famosos | EL PAÍS

Origen: Pewdiepie, el emperador de YouTube | Gente y Famosos | EL PAÍS

Pewdiepie y su pareja Marzia en abril.
Pewdiepie y su pareja Marzia en abril. INSTAGRAM

Empezó como todos los youtubers: seduciendo a toda una generación hablando de videojuegos. Fue en abril de 2010 y poco a poco, y ante el éxito evidente de sus publicaciones, Pewdiepie comenzó a tratar otros temas, a hablar de política, a generar alguna que otra polémica e incluso a recomendar libros. Su canal de YouTube se volvió más ecléctico y le vino bien: Felix Kjellberg (1989, Gotemburgo), el nombre real del sueco que se esconde detrás del alias, supera en la red social de vídeos los 62 millones de suscriptores, lo que le convierten en el mayor creador de la misma. Uno de los últimos vídeos que ha colgado habla de una boda: de la suya. Una noticia que, como no podía ser de otra manera, ha compartido. “Soy muy afortunado, muy feliz, este ha sido el viaje de mi vida”, dice el creador, que se ha comprometido con Marzia Bisognin, su pareja desde 2011 y también youtuber —su canal concentra más de siete millones de seguidores, su alias es Marzia, a secas, como esas grandes estrellas que no necesitan apellido—. El anuncio del compromiso lo hizo Marzia vía Instagram, publicando una foto con el siguiente mensaje: “Felix me lo ha pedido”.

Desde su fundación, hace 13 años, YouTube ha pasado de ser una plataforma de distribución de vídeos a convertirse en una máquina generadora opiniones, influyente y por la que el dinero fluye. El primer vídeo se publicó el 23 de abril de 2005. Poco más de un año después, Google lo compraba por 1.650 millones de dólares (unos 1.350 millones de euros, con el cambio actual). “YouTube tiene más de mil millones de usuarios, que ven mil millones de horas de vídeos”, exhibe músculo la compañía, que está presente en 88 países y se comunica en 76 idiomas. “Puede entendernos el 95% de los usuarios de Internet”. YouTube asegura que alcanza a más personas con edades comprendidas entre los 18 y 49 años que cualquier cadena de televisión por cable en Estados Unidos. En España, con más de 24 millones de usuarios únicos, según el último Estudio General de Medios, algunos lo consideran el cuarto canal más visto del país. Y si la tele tiene programas, series o películas, YouTube tiene a los youtubers. Y aparte de los unboxing, consejos de todo tipo, o las Memes Review (revisión de memes), uno de los géneros que más interesa en la plataforma es la propia vida de sus youtubers, así como su faceta creativa. Lo mismo que hace Telecinco retroalimentando sus programas.

Pewdiepie y Marzia aparecen a menudo en vídeos juntos. En uno pueden estar “comiendo fruta cara”. En otro, enfrentándose a un reto, conociendo una ciudad o haciendo bromas. A pesar del éxito de Kjellberg, el año pasado no ha sido el más brillante que ha vivido: facturó 12 millones de dólares (unos 9,6 millones de euros), según Forbes, pero perdió un 20% de beneficios con respecto al año anterior debido a la caída de varios anunciantes. En la lista que publica la revista de los youtubersmejores pagados quedó en el sexto puesto.

Los problemas de Kjellberg comenzaron con una polémica. De hecho, siempre que ha salido en los medios mainstream ha sido por alguna polémica. La del año pasado se puede resumir en que Kjellberg pagó a dos hombres indios para que bailaran y sostuvieran un cartel con el siguiente mensaje: “Muerte a todos los judíos”. Varios medios de ultraderecha se hicieron eco del mismo. “Si Pewdiepie no era #AltRight (ultraderecha) antes; lo es ahora”, escribió en un post Vox Day, Theodore Robert Beale un diseñador de videojuegos, blogero y activista de la ultraderecha estadounidense. El Wall Street Journal hizo una investigación sobre los vídeos del youtuber y encontró mensajes antisemitas e imaginería Nazi en nueve de ellos. Al poco de la publicación, YouTube y Maker Studios, el mayor productor y distribuidor de contenidos de YouTube del mundo y propiedad de Disney, rompían con el sueco. Su canal seguía. Kjellberg dijo, a modo de disculpa, que todo era una broma. No era la primera vez que se veía obligado a disculparse: en 2016 publicó una grabación en la que analizaba el lenguaje y el contenido de sus propios vídeos para acabar disculpándose por si había herido alguna sensibilidad. Todo muy meta.

Tras las acusaciones de antisemitismo, Pewdiepie comenzó a criticar al propio YouTube así como a la Red o la corrección política. No era un tema nuevo en el creador, pero lo empezó a explotar más. También se unió a las críticas a sus compañeros de faena, los hermanos Logan y Jake Paul, que publicaron en su canal el vídeo de un hombre que se había suicidado en un bosque en Japón. “Pewdiepie intenta reparar su reputación criticando a los Logan”, publicaba Polygon. Ahora, el youtuber se ha convertido en booktuber: “Es divertido descubrir lo mucho que puedes disfrutar a través de la lectura”. Tras recomendar Un mundo feliz, de Aldous Huxley; American Psycho, de Bret Easton Ellis; o El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, este mes toca Moby Dick, de Herman Melville. Literatura de la buena. Si comenzó conquistan a la audiencia joven hablando de videojuegos, ahora quiere inducir a la lectura a sus coetáneos. Y además, se ha comprometido. ¿Ha madurado Pewdiepie o solo lo aparenta para restituir su imagen?