Cómo Hollywood promete personajes LGTB en sus películas más taquilleras para luego silenciarlos | ICON | EL PAÍS

Origen: Cómo Hollywood promete personajes LGTB en sus películas más taquilleras para luego silenciarlos | ICON | EL PAÍS

La actriz Daniella Pineda acaba de revelar que su personaje en ‘Jurassic World: El reino caído’ era lesbiana, pero la escena en la que se muestra se quedó en la sala de montaje. Es el último de varios ejemplos en apenas un año

Daniella Pineda en 'Jurassic World: El reino caído'. La escena en la que se revelaba que era lesbiana fue cortada.
Daniella Pineda en ‘Jurassic World: El reino caído’. La escena en la que se revelaba que era lesbiana fue cortada.

Es una de las frases con más gancho del marketing cinematográfico desde hace un par de años: que el nuevo taquillazo del verano “tendrá un personaje LGTB”. A la frase le sigue la celebración en nombre de la representación, la visibilidad y la normalización. Pero la alegría termina cuando el público va al cine a ver la película. ¿Dónde está la lesbiana, el gay o el bisexual? “Bueno”, responderá el productor o el director afectado, “es un personaje LGTB, pero no lo muestra de forma explícita”.

“Dejad de decirnos que hay personajes LGTB en las películas taquilleras y mostradlos de verdad”, escribió el columnista Benjamin Lee en The Guardian

El último caso que ha trascendido es el de Jurassic World: el reino caído, si bien en esta nunca se usó la visibilidad LGTB como fanfarria promocional. En la película del español Juan Antonio Bayona, que se estrenó en Europa hace dos semanas y llega este viernes a Estados Unidos, la actriz Daniella Pineda interpreta a una paleoveterinara. En una entrevista concedida a la web Build desveló que había una escena con el protagonista masculino, Chris Pratt, que se desarrollaba de la siguiente manera: “Yo le miro y le digo: ‘Sí, mandíbula cuadrada, buena estructura ósea. Alto. Musculado. No salgo con hombres, pero si lo hiciera, saldría contigo”. O sea, en esa escena, su personaje exponía de forma clara su preferencia por las mujeres. Pero al final fue cortada. “Entiendo por qué lo cortaron, una cuestión de ritmo”, añadió Pineda. Esta situación se suma a varias que hemos conocido en los últimos meses en los que un personaje gay, lesbiana o bisexual en una película se queda en referencias veladas, buenas intenciones y, siempre, sin una representación clara y visible dentro del metraje.

El primer caso llamativo llegó con la versión de carne y hueso de La bella y la bestia, que dirigió Bill Condon y se estrenó en marzo de 2017. El director aseguró antes del estreno que había “un momento gay” en la película. Añadió después que era “la película más gay de Disney”. Según él, todo esto tenía que ver con el personaje de LeFou, el ayudante del malvado y vanidoso Gastón. Lo que sucedió fue curioso: los poderes conservadores y países como Rusia o Malasia intentaron boicotear la película y pedir la eliminación de la escena. Y el sector LGTB, el que se supone que salía beneficiado por ser por fin representado en una película de Disney, celebró la situación por verse representado por fin en un filme de la todopoderosa productora.

Pero al final no dio ni para el enfado ni para el entusiasmo: la escena era insignificante: unos dos segundos de LeFou bailando con otro hombre. Y la imagen de su personaje caía, además, en estereotipos viejos y manidos (un bufón que bebe los vientos por el guapo del pueblo) que, más que visibilidad, devolvían al sector LGTB a tiempos de los chistes de Lepe.

Donald Glover como Lando Calrissian en 'Han Solo'.
Donald Glover como Lando Calrissian en ‘Han Solo’.

Segundo intento: Black Panther,estrenada el pasado enero y una de las películas más comentadas de lo que va de año. La película que hizo por fin que los superhéroes negros triunfasen en taquilla era esperada también por la comunidad LGTB, pues en el cómic Mundo de Wakanda –parte de la serie Pantera negra en la que se inspira el film– Ayo, un personaje femenino que aparece en la película, vivía un romance con otra mujer, Aneka.

El guionista, Joe Robert Cole, confesó que los creadores de la película planearon incluir un romance lésbico, pero finalmente se echaron atrás. Y una escena en la que la complicidad entre las dos mujeres se planteaba se llegó a rodar y a ser exhibida ante algunos críticos antes del estreno de la película (por ejemplo, Joanna Robinson, de Vanity Fair, que describió ese momento con detalle en un artículo en la web de la publicación estadounidense). Pero jamás lo pudimos ver. Adiós, segunda y gran oportunidad.

Tercer intento: Han Solo, estrenada hace unas semanas. Lando Calrissian, el personaje que interpreta Donald Glover en la última entrega de la saga Star Wars, es pansexual (atracción sexual sin distinguir géneros ni orientación). Eso es lo que el guionista de la película, Jonathan Kasdan, comentó en una entrevista concedida al HuffPost. Y es lo que afirma el propio actor sobre su forma de acercarse al personaje. Pero el público nunca lo hubiera sabido si no lo hubiera dicho su guionista o el intérprete. No hay reflejo alguno ni representación.

“Dejad de decirnos que hay personajes LGTB en las películas taquilleras y mostradlos de verdad”, escribió el columnista Benjamin Lee en The Guardian. Quejas como esa se extendieron por Twitter y entre gran parte de los espectadores. Existe entre ellos la sensación de que Hollywood cae en un doble juego: referencias, guiños y mucha fanfarria para contentar y atraer al público LGTB pero, a la hora de la verdad, nada explícito en la pantalla para no espantar al público conservador.

Podríamos citar más ejemplos de películas taquilleras donde se prometió mucho y no apareció nada. Un beso entre personas del mismo sexo que fue eliminado de la última de Star Trek. Una mujer bisexual en Thor: Ragnarok que nunca nos indicó que lo fuese. Chistes y comentarios de Ryan Reynolds sobre la sexualidad de su personaje en las promociones de Deadpool que no se manifiestan en la pantalla. El lesbianismo del personaje de Kate McKinnon en Cazafantasmas, que en la película no se verbaliza jamás.

Al final, la valentía para mostrar la realidad del espectro sexual y amatorio solo existe, todavía, en las películas de bajo o medio presupuesto, como Call me by your name, dirigidas a un público acostumbrado al cine independiente. Pero el gran Hollywood, el de los gigantescos números, se mantiene en el armario precisamente cuando quiere sacar a algunos de sus personajes de él. Todos ellos, según sus creadores, directores y productores, son gais, lesbianas, bisexuales o pansexuales, pero lo mantienen en silencio absoluto. Lo mismo que un enorme índice de la población LGTB en muchísimos lugares del mundo. Si lo que querían era reflejar una realidad LGTB, han reflejado la peor de todas.