Superhéroes impresos en 3D para la lucha contra el cáncer infantil

Origen: Superhéroes impresos en 3D para la lucha contra el cáncer infantil

El movimiento #chemobox surgió en Twitter y ha generado una oleada de apoyos por parte de varios ‘makers’


Superhéroes impresos en 3D para la lucha contra el cáncer infantil

Imagen de una caja de chemobox de Superman (Satur Beltrán)

Los superhéroes son esos ídolos de infancia que muchos toman como ejemplo y referencia por su fuerza determinación. Por su éxito y su capacidad para superar las adversidades. Superman, Wonder Woman, Hulk o Spiderman ya no son personajes de ficción de otra galaxia. Ahora, estas emblemáticas figuras han saltado de la gran pantalla hasta los hospitales para convertirse en los actores secundarios de una entrañable iniciativa para los más pequeños.

pequeños.

BatmanDonamédula #Kimiobox ??@AyensaSanti

¿Alguien me puede decir dónde conseguir estas cajas para la ? Quiero para mi hijo para su tratamiento.

El proyecto surgió en Twitter cuando el padre de un niño con leucemia encontró una campaña brasileña en la que los superhéroes aparecían ilustrados en cajas diseñadas para tapar las bolsas de la quimioterapia. Tras una petición lanzada a través de las redes sociales, encontró respuesta. “La iniciativa quería concienciar sobre la donación de médula ósea”, explica Álex, uno de los miembros del proyecto. “A su hijo le gusta Batman y pensó que era una buena manera de afrontar el tratamiento”, detalla.

Para nosotros es algo muy bonito porque sabes que puedes llevar mucha ilusión a los niños”

El 25 de febrero se iniciaba el movimiento en España. Pepo Jiménez le respondió y se decidieron a crear la caja diseñada con detalles del famoso personaje de ficción. El proceso, explica Álex, es bastante sencillo y sin demasiados costes. Una máquina de impresión 3D crea estas piezas, bautizadas como chemobox y quimiobox, en un proceso de fabricación mecánico que puede tardar entre 24 y 36 horas. Desde entonces, las peticiones no han parado de llegar. “Para nosotros es algo muy bonito porque sabes que puedes llevar mucha ilusión a los niños”, confiesa el soriano.

El Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid fue pionero. El primer centro que recibió una caja en una prueba piloto. Aunque todavía existen ciertas reservas, la iniciativa va expandiéndose y va llegando poco a poco a las plantas de otros hospitales, tejiendo una red de partícipes cada vez mayor. “Evidentemente hay que tener cuidado porque los niños tienen el sistema inmunológico deprimido”, remarca sobre las bases de la iniciativa.

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Varias cajas de chemobox salidas de la impresora 3D

Varias cajas de chemobox salidas de la impresora 3D (@Celso Frade)

 

 

Un grupo de makers ha ido sumándose al movimiento. Actualmente, hay más de 200 personas trabajando en ello. “Al final te das cuenta de que hay gente por ahí que de verdad vale la pena”, explica orgulloso. La intención es que a través de la fundación ‘Uno entre cien mil’ se pueda desarrollar una página web para que los niños puedan escoger el tipo de carcasa que quieren. Los Minions, Dora la Exploradora, futbolistas o La Guerra de las Galaxias son solo algunas de las cajas personalizadas. Todos tienen cabida para ayudar a afrontar la quimioterapia a los más pequeños con una sonrisa.

“Para ellos es una ilusión porque ven el tratamiento como algo diferente, como si lo que estuvieran recibiendo fueran superpoderes”, expresa Álex sobre el proceso. “Ver cómo les cambia la cara te emociona”, admite ilusionado. Son los propios padres interesados en conseguir un ejemplar los que escriben a través de las redes para adquirir la caja para sus hijos. De momento, se trata de una corriente en crecimiento y sin un sostén logístico y organizativo exagerado.

Es la magia de una encomiable iniciativa cercana y ambiciosa que trata de suavizar la crudeza de situaciones tan crueles para los más pequeños. “Verdaderamente los héroes son ellos, que luchan cada día para salir adelante”, recalca Álex. “Lo nuestro es sólo un aliciente. Dar un poco de luz es importante”, explica sobre un estímulo que, aunque no garantice la curación de los niños, es un pequeño gesto que sirve para afrontar con optimismo y energía la enfermedad.

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