Ciudadanos sin red

Origen: Ciudadanos sin red

Otro informe alerta de que fallan las políticas públicas para atajar la desigualdad


Ciudadanos sin red
La baja cuantía de las prestaciones sociales no permite a los miles de afectados superar la situación de exclusión en la que viven. En la imagen, una persona busca cosas en un contenedor (Àlex Garcia)
MADRID

Es difícil encontrar un titular impactante cuando se publican informes sobre la situación social de los españoles porque la mayoría ya se han utilizado de manera reiterada a lo largo no sólo de los crisis sino en el periodo de recuperación. Pero, aunque repetitivos, son los que de verdad recogen fielmente la realidad: en el 2017, un tercio de la población vivía en situación de vulnerabilidad económica, un cuarto tenía serias dificultades para llegar a fin de mes y una sexta parte sufría privación material.

Más datos: Un 9% de la población sufre al mismo tiempo pobreza monetaria y privación material y una cuarta parte de los mayores de 25 años en España carece de ingresos propios o gana menos de 535 euros al mes, lo cual impide su autonomía económica. Todas estas cifras tienen un denominador común: la mujer es la que más riesgo tiene de ser pobre, la que más dificultades tiene para encontrar un empleo, la que más intestabilidad laboral padece y la que tiene menos salario.

Un cuarto de la población tiene serias dificultades para llegar a fin de mes

Así lo indica el informe Necesidades sociales en España. Bienestar económico y material , publicado por el Observatorio Social La Caixa y que ha sido dirigido por Luis Ayala, profesor de Economía de la Universidad Rey Juan Carlos.

Este trabajo se suma a otros que advierten de la división de España entre los que les va bien y los que no, una desigualdad social que no sólo no se ha reducido tras el fin de la crisis, sino que amenaza con quedarse de forma permanente, en parte, a consecuencia de unas políticas de ayuda social claramente ineficaces.

En este punto, el informe de la Fundación Bancaria La Caixa deja claro el sistema público, que supuestamente debe proteger a las personas sin recursos suficientes, no funciona como debiera pese al incremento de la partida (de 1,1% del PIB en el 2007 al 2% en el 2010, para reducirse al 1,8% en el 2015 con la reactivación de la economía). Y es que “la mejora aparente de la cobertura no corresponde a una mejor dotación de las prestaciones sino a una caída del valor que determina dónde se sitúa, en cada caso, el umbral de la pobreza.

El 14,5% de los españoles lleva más de tres años en una situación de penuria

La crisis ha hecho que este valor haya caído sensiblemente desde el año 2008”, indica el informe, que deja claro que las prestaciones de garantía de ingresos resultan “insuficientes” para cubrir el riesgo de pobreza y, en todos los casos, quedan por debajo del 66% del umbral. “Esta brecha es aún mayor cuando aumenta el tamaño del hogar como en el caso de las parejas con hijos. En estos hogares, los niveles de adecuación están por debajo del 45% en el promedio de las rentas mínimas y no llegan al 30% en el caso de la Renta Activa de Inserción, indica este trabajo. En esta línea, el informe Análisis y perspectivas 2018 publicado por Foessa, de Cáritas, bajo el título Exclusión estructural e integración insiste en que la protección social es insuficiente. “La reducción de la tasa de cobertura ha pasado del 74% en el 2008 al 56% actual. A ello se añade la reducción de las cuantías de la prestación por desempleo, así como la reciente reducción de las diferentes prestaciones monetarias en relación al PIB per cápita. Destaca la tímida evolución de los perceptores del sistema de rentas mínimas, que, de continuar con la evolución actual, tardaría 50 años en proteger al millón y medio de hogares en exclusión social severa”. La deficiente protección social explica en buena parte la mala situación que atraviesan millones de hogares. El informe de La Caixa dibuja una realidad demoledora. Así, analizando si los ciudadanos cuentan con una fuente de ingresos suficientes, el estudio, en que también han colaborado la Universidad de Alcalá y la Uned, señala que el 32,6% de la población se encuentra en una situación de vulnerabilidad económica, es decir, con unos ingresos tan limitados que apenas sí tienen cubiertas sus necesidades básicas. Llegan a final de mes a duras penas, con muchas estrecheces, y cualquier tropiezo les genera una inseguridad enorme

A este dato hay que sumar que un 21,6% se encuentra en riesgo de pobreza (ingresos inferiores al 60% del ingreso mediano). Para reducir este indicador de riesgo de pobreza “no sólo es necesario la creación de empleo –dice el informe– sino también que el empleo creado permita obtener salarios suficientes a los trabajadores”.

Las prestaciones de garantía de ingresos resultan claramente insuficientes

Además, el 26% de los mayores de 25 años o no tienen ingresos o son inferiores a 536 euros al mes y un 3,3% de los hogares no dispone de ningún tipo de ingresos. El estudio que ha dirigido Luis Ayala examina el grado en que las personas consiguen mantener el equilibrio entre ingresos y gastos para evitar el sobreendeudamiento. Casi un tercio de los ciudadanos viven en hogares con ingresos inferiores al 90% de sus necesidades subjetivas, lo que les provoca no sólo tensiones financieras sino un gran estrés y problemas de salud mental. Actualmente, un cuarto de la población reconocer tener dificultades para llegar a final de mes, debido, mayoritariamente, a que el salario percibido por su trabajo es insuficiente (uno de cada tres).

Como resultado, casi un 30% de la población vive en hogares en los que o bien tiran de los pocos ahorros que tienen o piden prestado. “Ese desahorro si se acumula da lugar a problemas de sobreendeudamiento”. Las carencias materiales son una realidad cotidiana para un amplio sector de la población española. En este país, uno de los grandes de Europa, hay muchísimos ciudadanos que sufren privaciones (casi un 16%). Así, según el estudio, un 8% no puede tener la casa a una temperatura adecuada, el 9,3% evitar retrasos en los pagos del alquiler, hipoteca u otros recibos, casi el 4% no puede comer carne o pescado al menos durante dos días o tener dos pares de zapatos (4,9%).

Pero especialmente preocupante es la pobreza crónica, aquella en la que se encuentra el 14,5% de las personas lleva más de tres años en hogares en riesgo. De hecho, varios estudios señalan que en muchos países ricos la probabilidad de ser pobre hoy es prácticamente el ­doble si se ha sido pobre el año ­anterior. “Las consecuencias de la pobreza persistente son mucho más importantes que las de la ­pobreza transitoria, particularmente para los más jóvenes, pues se ha demostrado que está relacionada con dificultades de aprendizaje, conductas antisociales, bajo nivel de salud y dificultades para encontrar empleo en la madurez”, señala el informe.

 

 

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.