Rojo Botín – La Tribuna de España

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Ana Patricia Botín con el Santander en bancarrota cada día más cerca de la prisión

Los motivos económicos esgrimidos por el Santander para no nombrar a Andrea Orcel nuevo consejero son simples excusas. La Tribuna de España está en condiciones de afirmar -de fuentes de absoluta solvencia- que Ana Patricia Botín teme perder su poder a manos del candidato de los accionistas mayoritarios.

Para tratar de justificar el ridículo internacional del Banco de Santander y, más concretamente, de su presidente con la renuncia al nombramiento de Andrea Orcel como nuevo consejero delegado, los medios felpudos de Ana Patricia Botín,  han lanzado una campaña diciendo que el Santander estará mejor sin él y tratando de desprestigiarlo tildándole de “tiburón financiero” y de “matón” (bully); pero ese no es un perfil negativo para entrar en el Santander, todo lo contrario, ese es el perfil preferido en el Banco de Santander, los tiburones y matones sin escrúpulos de ningún tipo son los profesionales que busca el banco todavía presidido por una Ana Patricia Botín que ¡no podemos olvidar! está acusada (junto con su madre, Paloma O´Shea) de inducir al asesinato de su padre, Emilio Botín .

Algunos medios han dicho también que Orcel discute y alza la voz con sus equipos. Recordemos que Orcel es italiano y los mediterráneos tenemos más tendencia a levantar la voz, y además discutir no debería asustarle a nadie ya que es demostración de que se produce un contraste de opiniones, pero eso debe sorprender en el Santander donde están acostumbrados a no llevar la contraria y a la obediencia ciega al clan Botín.

Orcel ha trabajado durante muchos años asesorando a Emilio Botín y al Banco de Santander en sus adquisiciones, destacando sobremanera la del ABN Amro (de la que se derivarían los “valores Santander” de nefasto recuerdo para sus adquirentes) por lo que era de sobra conocido en la Ciudad Financiera conocida como “la ciudad sin ley”.

Ana Patricia Botín desquiciada por las filtraciones a llegado a acusar a su propio hermano de ser nuestro “informante

Ana Patricia Botín está absolutamente desquiciada por saber quién filtra noticias del propio Consejo de Administración del Banco de Santander a La Tribuna de España.

Según nos han informado (evidentemente, alguien del propio Consejo de Administración) Ana Patricia Botín ha entrado en una situación patológica de delirio buscando “al traidor”: duda hasta de sus colaboradores más próximos y en una tensa y acalorada discusión ha llegado a acusar a su propio hermano, Francisco Javier, de ser el consejero que filtra informaciones de las reuniones del más alto órgano directivo del Banco de Santander a La Tribuna de España.

 

Francisco Javier Botín O´Shea

La situación irrecuperable del Banco de Santander, que -desde la llegada de Ana Patricia Botín a la presidencia-ha perdido más del 40% del valor de sus acciones, las revelaciones del excomisario Villarejo (denunciadas por La Tribuna de España mucho antes de que “la prensa del sistema” se hiciera eco de las escuchas telefónicas), la situación de quiebra técnica “ de la entidad, la petición de intervención del Banco de Santander por parte del Fondo Monetario Internacional la amenaza que sigue pesando sobre ella (y sobre su madre, Paloma O´Shea) de haber inducido al asesinato de su padre, Emilio Botín, ha hecho que la presidente del Banco de Santander entre en una paranoia continua donde no se fía absolutamente de nadie.

¿Ana Patricia Botín feminista? una campaña de marketing con la mayor desvergüenza

 

El Banco de Santander y los medios felpudos de Ana Patricia Botín, llevan mucho tiempo tratando de vender una imagen de que la presidente es una mujer solidaria, conciliadora y feminista; pero nada de eso es cierto, es sólo una campaña de marketing para tratar de dulcificar la nefasta imagen pública y el riesgo reputacional que arrastra la presidente del Santander y toda la dinastía Botín.

El nombramiento de Andrea Orcel como nuevo consejero delegado del Santander fue anunciado el 25-9-18, y, como es lógico, dicho nombramiento no se efectuó a la ligera, de la noche a la mañana como el de la actual presidente, sino después de un periodo de análisis y con plena conciencia por el Santander de los costes que dicho fichaje llevaba aparejado.

Nadie del Banco de Santander puede pretender ahora que nos creamos la excusa de que no se ha nombrado a Orcel por el coste de 50 millones de euros de las remuneraciones diferidas acumuladas por éste en el banco suizo UBS. Téngase en cuenta que dicho pago es perfectamente disimulable en diversas anualidades para disminuir su impacto.

Cuando en septiembre de 2018 Ana Patricia Botín anunció “a bombo y platillo” el nombramiento de su nuevo consejero delegado estrella considerado el banquero de inversión más famoso de Europa, todo el Santander conocía perfectamente las condiciones económicas que implicaba el fichaje de Orcel. Por tanto, no son creíbles ahora las excusas sobre el coste “inaceptable” de su contratación, so pena de que su comisión de nombramientos y todo el Banco de Santander en pleno queden en muy mal lugar al ser tan chapuceros de atreverse a anunciar un fichaje estrella como el de Orcel sin conocer su verdadero coste.

El portavoz de la propia UBS, Dominik von Arx, ha dicho que “Este es un asunto entre Andrea Orcel y Santander” y que “UBS aplicó las reglas del plan de compensación relevantes en tales casos y las hizo transparentes para todas las partes antes de tomar cualquier decisión”. Por tanto, queda claro que el Santander sabía perfectamente las condiciones y el coste de su fichaje estrella para el puesto de consejero delegado.

El “clan Botín” no siente ningún respeto por la justicia: sencillamente la compra

En los mercados y medios internacionales ha llamado la atención la chapucera actuación y el ridículo hecho por el Santander. A título de ejemplo, Reuters ha comentado el “sonrojo” y “rubor” de Ana Patricia Botín con su actuación “temeraria e ingenua”, Evan Stewart, socio de la firma de abogados Cohen & Gresser, ha dicho que la actuación de UBS era “bastante predecible”Richard Wehrhahn, socio gerente de Intral Strategy Execution en Madrid, ha llegado a decir que la operación “no parece estar bien gestionada, no se nombra un nuevo CEO y de repente se dice que no viene“, Ilana Weinstein, directoro de la firma de reclutamiento de Wall Street IDW Group LLC ha dicho que le parecía la obra de un aficionado It feels me like amateur hour“. Todos estos comentarios dejan en muy mal lugar al Banco de Santander y especialmente a su presidente.

Las justificaciones, con invocaciones a los valores del banco y al respecto a los accionistas y clientes, del comunicado de prensa del Banco de Santander, suenan a falsas ya que a lo largo de los años la actuación del clan Botín y del Santander ha demostrado su total falta de valores y de respeto hacia los accionistas, los clientes y la sociedad en general.

Como ejemplos tenemos los fraudes fiscales de las cesiones de crédito y la doctrina Botín, tan de actualidad por las grabaciones del comisario Villarejo, los 2.000 millones de euros ocultos en el HSBC de Suiza o la “adquisición” del Banco Popular por 1€ que reflejan el respeto del Santander, su alta dirección y el clan Botín por la sociedad y los verdaderos valores.

La evidencia de que el coste de los profesionales no ha preocupado nunca al clan Botín, con tal de mantenerse en el poder del Banco de Santander, son las multimillonarias jubilaciones de José María Amusátegui de la Cierva, Ángel Corcóstegui Guraya, Alfredo Saenz Abad, Francisco Luzón López o Javier Marín Romano.

Amusátegui abandonó la copresidencia del banco en agosto de 2001, percibiendo 43,7 millones de euros y una pensión vitalicia de 7 millones de euros anuales. Por tanto, el coste de que Amusátegui dejase vía libre a Emilio Botín ha costado a los accionistas del Santander desde 2001 hasta 2018 la nada despreciable cantidad de 170 millones de euros. Corcóstegui, cuando abandonó el banco con 51 años recibió 108 millones de euros y un complemento de 1,8 millones de euros anuales con cargo al Santander, lo que arroja un coste total de 125 millones de euros para dejarle el camino expedito a Emilio Botín en el Banco de Santander. Corcóstegui, ingeniero de caminos y doctor en finanzas, tenía una gran experiencia y reputación en el sector tras su paso por el Banco Vizcaya, el BBV y el Central Hispano, por lo que desprenderse de un ejecutivo de la categoría de Corcóstegui con sólo 51 años resultaba inexplicable y más aún con un coste de 125 millones de euros. En conclusión, las jubilaciones de Amusátegui y Corcóstegui, desde 2001 al 2018, le han costado al Santander y a sus accionistas entre 280 y 300 millones de euros; y cada año ese importe se incrementa anualmente en 7 millones de euros que percibe Amusátegui. Tampoco podemos olvidar los 88 millones de euros que se llevó Alfredo Sáenz, los 65 millones de euros de Francisco Luzón cuando fue defenestrado, o como Javier Marín Romano, fue defenestrado por Ana Patricia Botín con 48 años y un coste de 11 millones de euros. Todos esos pagos suman 444 millones de euros pagados a cinco profesionales con la única finalidad de dejar camino libre a la dinastía Botín en la presidencia del Santander, ya fuera a Emilio Botín o a su hija Ana Patricia.

Orcel era el hombre “impuesto” para salvar al Santander de la bancarrota

A ese coste habría que sumarle el de toda la cohorte de enchufados que cobran su sueldo todos los meses gracias al pago de favores prestados al clan Botín.

Entre ellos podemos mencionar: Luis el hijo de Luis Pineda (presidente de Ausbanc), Rodrigo el hijo de Rodrigo Echenique, Fernando hijo de Ignacio Benjumea, Alfredo y Gonzalo hijos de Alfredo Saenz, Keka, Blanca, Almudena, María y Álvaro hijos de Ignacio Uclés, Isadora, Flavia y Álvaro hijos de Isabel Tocino, Ricardo Gómez Acebo Calparsoro el marido de Paloma BotínGonzalo Garrigues, y un largo sin fin de apellidos ilustres enchufados en el Santander con cargo a los accionistas.

Fuentes del propio Consejo de Administración han informado a La Tribuna de España que Orcel era el hombre de los accionistas mayoritarios que le habrían puesto al frente del banco para salvarlo de su situación de bancarrota.