Mujer y negra en la Italia de Salvini

Origen: Mujer y negra en la Italia de Salvini

La florentina Antonella Bundu es la primera candidata negra a la alcaldía de una gran ciudad italiana


Mujer y negra en la Italia de Salvini
Antonella Bundu, de 49 años, se presenta por una lista de izquierdas a la alcaldía de Florencia (FrancescoFedeli / Francesco Fedeli)
ROMA. CORRESPONSAL

El próximo 26 de mayo en Italia no sólo se celebran elecciones europeas. A la vez hay comicios locales en varias alcaldías que servirán para tomar el pulso al momento político que vive el país. Tras un año de Gobierno del Movimiento 5 Estrellas y la Liga de Matteo Salvini, Italia se ha convertido en el laboratorio contra la inmigración. En este clima tan encendido destaca una candidata a alcaldesa. Se trata de Antonella Bundu. Es mujer, negra y de izquierdas y se presenta para gobernar Florencia.

“Vivimos una deriva racista que intenta poner en cuestión algunos derechos civiles que dábamos por descontados. Por esto decidí contribuir”, explica Bundu, de 49 años, la primera mujer negra en aspirar a dirigir una gran ciudad italiana.

Más allá de Florencia

El carisma y el discurso de la candidata hacen pensar que tiene futuro a escala nacional

Bundu se presenta por una coalición de izquierdas que incluye Potere al Popolo y piensa que se lo puede poner difícil al alcalde Dario Nardella, un renziano que seguramente logrará la reelección. Los principales aspirantes al Palazzo Vecchio son Nardella, del Partido Demócrata, el candidato de la Liga, Ubaldo Bocci, y ella misma. Si logra pasar al segundo turno, es probable que muchos votantes desencantados del PD apuesten por ella.

Pero aunque no lo consiga y su participación pueda ser sólo simbólica, el carisma y el discurso de esta candidata hacen pensar que tiene futuro en la arena política italiana nacional. Nacida en Florencia de madre italiana y padre de Sierra Leo­na, Bundu siempre ha estado vinculada al activismo político. Después de vivir un tiempo en el país paterno, donde el padre era arquitecto y la madre profesora de matemáticas, se marchó a estudiar a Liverpool, donde residió en un barrio marginal a finales de los ochenta con revueltas contra la crisis económica y la discriminación de los negros. Desde ese momento entró en la lucha por una Italia multicultural y los derechos de las mujeres, pero nunca había considerado dar el salto a la primera línea hasta hace unos pocos meses, cuando la invitaron a dar un discurso en el teatro Alfieri de Florencia. Improvisó un mensaje de siete minutos sobre una palabra: negro. Habló sobre su historia y la de su familia, y rápidamente le ofrecieron el puesto de portavoz de la coalición.

Contra la Liga

“Este Gobierno ha institucionalizado el racismo demonizando a los migrantes”, lamenta

“Es triste que en el 2019 todavía nos extrañemos de que una mujer negra pueda ser alcaldesa”, sostiene ella. “Pero es importante visibilizar las pequeñas cosas. Cuando alguien llama al timbre de mi casa para vender algo, rápidamente preguntan por la señora. Dan por descontado que una mujer negra tiene que ser el servicio. Cuando voy al banco, la persona que está en el mostrador pregunta a los clientes tratándoles de usted. Cuando llega mi turno, me tratan de tú”, protesta la candidata.

Bundu sostiene que desde hace un tiempo hay más ataques racistas en Italia. Ella los ha vivido de primera mano, también insultos. Un episodio especialmente estremecedor sucedió en Florencia el año pasado. Idy Diene, un senegalés que trabajaba como vendedor ambulante, fue asesinado a tiros en el puente Vespucci. El atacante era un jubilado italiano que dijo que quería disparar a la primera persona que se encontrase, y previamente había intentado suicidarse.

La candidata conocía bien a Idy Diene, de la época en que ella trabajaba como camarera en un bar al que él acudía a vender mecheros y paraguas. Cuando le mataron, fue de las primeras en llegar al puente Vespucci y en llorar al entender que era quien se ocultaba entre la sábana ensangrentada. El asesinato despertó la furia de la comunidad senegalesa de Florencia y desató unas manifestaciones en las que ella estaba en primera línea. “Yo pienso que siempre ha habido personas racistas, pero hace un tiempo se avergonzaban en voz alta, y desde entonces ya no, están orgullosas”, ve.

En la tensión que se vive en Italia desde la última oleada migratoria, las políticas de Salvini siguen ganando votos, y a la vez las acciones de los grupos neofascistas son cada vez más notorias. Mientras el liguista llama a los gitanos ladrones, la semana pasada, un grupo de vecinos y militantes de Casapound, partido fascista, fueron al barrio romano de Casal Bruciato y se concentraron violentamente a la puerta de una familia gitana que había recibido un piso de protección oficial. “Este Gobierno ha institucionalizado el racismo demonizando a los inmigrantes y gitanos –denuncia Bundu–. Y si la máxima institución puede hacer estas cosas, está claro que los ciudadanos normales se sienten auto­ri­za­dos a hacer lo mismo”.

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