El Superman de David Rubín ayuda a los héroes anónimos del Covid-19

Homenaje de los artistas españoles a quienes trabajan para que la vida sea más fácil

David Rubín dibuja en la portada del álbum (izquierda) a Superman y a un trabajador anónimo. A la derecha, dibujo en tinta para dicha portada – DAVID RUBÍN/ECC

Asier Mensuro

Superman vuelve para rendir homenaje a los héroes anónimos de la pandemia. DC, la editorial dueña de estos personajes, ha dado «luz verde» al proyecto «Los héroes siempre vuelven», ideado por ECC, sello español que edita sus cómics en nuestro país. En él, se aprovechan las cualidades icónicas de Superman y de otros superhéroes a la hora de transmitir los mejores valores del ser humano; y se intenta inspirar y dar esperanza a las personas en estos momentos tan difíciles.

Pero además, se rinde un sentido homenaje y se resalta la aportación de los verdaderos héroes de la crisis del Covid-19; que no son otros que todos los profesionales anónimos que a diario, y sin ayuda de ninguna cualidad sobrehumana, combaten esta amenaza o trabajan para que la vida nos sea un poco más fácil en unos momentos tan difíciles.

El proyecto incluye una historieta de 5 páginas protagonizada por Superman, obra del artista orensano David Rubín, uno de los dibujantes españoles de mayor proyección en EE.UU. que describe así este trabajo: «Elegí a Superman porque representa mejor que ningún otro la esencia del superhéroe como arquetipo. Además, el hombre de acero transmite mejor que ningún otro el valor de la empatía; que es la idea que vertebra la historia, y que tan necesaria es en estos días y en esta lucha».

Sin rostro en portada

La portada muestra la figura de Superman que ya ha alzado en vuelo y no podemos verle la cara (al fin y al cabo no es el protagonista de esta aventura). Kryto el súper-can gira su cabeza para despedirse de la verdadera heroína de esta imagen, esa figura anónima con mascarilla y gafas e intencionadamente ambigua; que puede ser cualquiera de las muchas personas de los diferentes ámbitos profesionales que salen a trabajar todos los días. «Hay muchas profesiones a las que normalmente no prestamos atención como cajeras de supermercado, repartidores, etc. Trabajan poniendo en riesgo su salud, en ocasiones por muy poco dinero, y son claves en esta lucha. De ahí la importancia de la empatía, que seamos conscientes de su trabajo, y les apoyemos», insiste Rubín. «En la imagen también apreciamos una librería cerrada. Se trata de un arquetipo de cualquiera de esos pequeños negocios que han cerrado por culpa del Covid-19; y que van a necesitar mucha ayuda. Una vez más, hace falta empatía para ser consciente de esta realidad», insiste Rubín.

Por ello, el proyecto «Los héroes siempre vuelven» de ECC está dirigió a estos pequeños negocios. Esta historieta de Superman y tres ilustraciones de otros superhéroes de la DC dibujadas por Mikel Janín, Jesús Merino y Paco Roca, serán enviadas gratuitamente por ECC a las librerías de cómic de nuestro país, para que cuando vuelvan a abrir sus puertas, puedan regalarlas gratuitamente a los clientes que acudan a realizar cualquier compra.

Semidioses

Hay una generación de españoles –a la que pertenezco– que crecieron leyendo las aventuras de Superman y otros superhéroes. El hombre de acero, Batman, Flash, Wonder Woman eran mi Hércules, Ulises, Mercurio, y princesa amazona; una suerte de dioses o semidioses de la cultura contemporánea. Sus superpoderes los convertían en un modelo tan admirado como inalcanzable y, sin embargo, la lectura de sus aventuras me reconfortaba, ya que funcionaban perfectamente como icono, representando en mi mundo infantil todo lo que era bueno y justo o, si se prefiere, me ayudaban a soñar con la posibilidad de un futuro mejor.

El primer superhéroe fue Superman y cuando ya tuve edad para saber que, tras un personaje había un equipo creativo, Joe Shuster y Jerry Siegel –el tándem de historietistas judíos que lo crearon en la ya lejana fecha de 1938–, me dio una lección sobre quiénes eran los verdaderos héroes, ya que siempre achacaron el éxito fulgurante de su personaje a que «supo insuflar esperanza en los corazones de la gente en un momento muy difícil». Comprendí que el mayor poder del hombre de acero radica en su capacidad de inspirar y dar esperanza a la gente y que las personas trabajando juntas por el bien común son las únicas que, en último término, pueden cambiar el mundo.


Deja una respuesta