«Changes Now Bowie», el cantante y el superhombre

Los seguidores del Duque Blanco están de enhorabuena: se rescata el vídeo inédito de «Repetition» y en junio verá la luz un disco con nueve de sus canciones hasta ahora no publicadas en este formato

David Bowie

Álvaro Alonso

Actualizado:30/04/2020 01:00h

El legado de David Bowie sigue siendo disfrutado y estudiado a partes iguales cuando ya han pasado cuatro años desde su muerte. Este 2020, acaba de publicarse un vídeo inédito realizado por Tim Pope de la canción «Repetition», de la gira de 1997, al tiempo que se adelanta la escucha del lanzamiento programado para el 20 de junio de Changes Now Bowie, un elepé o cedé que contiene nueve canciones grabadas por el inglés en los Looking Glass Studios de Nueva York en noviembre de 1996.

Para la portada, se recupera un retrato que le hizo el fotógrafo Albert Watson en esa misma ciudad. Le acompañaron Reeves Gabrels a la guitarra y voces, Mark Plati a las programaciones y los teclados, y Gail Ann Dorsey al bajo y voces.

Aunque la grabación sirvió para celebrar el cincuenta cumpleaños del artista el 8 de enero del año siguiente, cuando fue emitido íntegro por la BBC, estas nueve interpretaciones nunca se habían editado en disco. Se trata de canciones ya conocidas, a las que hay que sumar una versión de la Velvet Underground que había grabado para las insuperables Beep Sessions de John Peel en 1972. Una de las virtudes -aunque no la más importante- de estas versiones nuevas radica en la limpieza del sonido y la contención vocal de Bowie.

Si Nirvana, emblema del grunge, le había honrado eligiendo para su famoso Unplugged«The Man Who Sold The World», es ahora el mismo Bowie quien ataca su propio clásico de 1970 con aquellos mágicos arpegios que creara junto a Mick Ronson. El ambiente fantástico, sobrevolando en una alfombra persa, continúa con «Aladdin Sane», de 1973, instándonos a admitir desde los cantones suizos de la Alta Egadina que «la valía de un hombre se mide por la cantidad de soledad que aguanta».

Ataca a continuación «White Light / White Heat», sobre el pulso de unos ritmos programados y una guitarra discreta, dejando que sea la voz del Duque Blanco la protagonista.

La admiración de Bowie por la Velvet, la Factoría y Andy Warhol vuelve a aparecer poco después, cuando selecciona la canción «Andy Warhol», de Dana Gillespie, que publicó en Hunky Dory. Aquel mismo 1971, fue a la Factoría para cantársela en vivo. Le recibió el propio Warhol, que no mostró la más mínima emoción. Ni siquiera por el solo de guitarra flamenca.

Una de las sorpresas es «Shopping for Girls», un tema de denuncia del turismo sexual en países asiáticos que se escondía en su proyecto como Tim Machine II, de 1991, y que cobra ahora un carácter onírico y espectral de gran belleza.

Lo que dice Nietzsche

No se olvida Bowie de su compañero, el otro rey del Glam, Marc Bolan, muerto en accidente de coche con tan solo treinta años, a quien dedica su fabulosa «Lady Stardust», de 1972. Aunque, sin duda, lo más emocionante es descubrir que la obsesión de Bowie por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche -que le perseguía desde sus inicios-, permanece en al menos tres canciones. La más obvia es «Supermen», que cerraba su disco The Man Who Sold The World.

La relación con el superhombre nietzscheano se materializa en un diálogo donde, frente a la idea de Zaratustra y su discurso, y aun partiendo de la misma lucha interna, se obtiene una distinta resolución. Así, el hombre que abraza el instante, el sentido de la tierra, es ahora el librepensador que corre peligro. La inversión de la moral es entendida como liberación sexual, una suerte de alegría compartida con toda la humanidad.

Bowie es el nuevo Zaratustra que baja de la montaña, y su mensaje en «Quicksands» es nítido: la voluntad de poder que llevamos en las alforjas nos asusta porque, siendo héroes, nos vemos aún como humanos, demasiado humanos. Las enseñanzas de Nietzsche han tenido una profunda influencia en los primeros tres discos de Bowie, aquí representados. Ideas como la revalorización de los valores, el superhombre y el librepensador contra el espíritu libre prevalecen a través de las letras de las canciones.

Defensores de esencias

No por casualidad elige el inglés «Repetition», una canción de 1979 que cerraba la llamada Trilogía de Berlín con Lodgers. Ahí denunciaba las relaciones falsas, abusivas, de los defensores de valores debilitadores que encarnan el espíritu de rebaño frente al creador de nuevos valores. No fue Bowie el único ni el primero, pero sí quien mejor encarne la transformación hacia el superhombre, en continua mutación de piel, de estética e incluso de voz.

Más que un forzado leitmotiv, el mensaje de Zaratustra es el hilo secreto que recorre toda su discografía, una lucha que Bowie supo afrontar -al igual que el romántico alemán- desde el absolutismo estético, originando movimientos culturales como el proto punk antes de que algo parecido pudiera haberse ni siquiera soñado.

Y así, en la encrucijada, pensando, nos deja meditativos este artista. Se acaba el disco. ¿Habrá vida en Marte?


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