Todo lo que tienes que saber del cuadro de Frida que intentaron vender

Por: Beatriz Esquivel – 17 de junio, 2020

‘La mesa herida’ es uno de los cuadros más importantes en la trayectoria artística de Frida Kahlo y desde 1955 desconocíamos su paradero… hasta hace poco.

La mesa herida es reconocida porque se trata de una de las obras más grandes de Frida Kahlo, con una altura de 1.2 metros por 2.44 de largo que la artista decidió regalar a la Unión Soviética como símbolo de la amistad, aunque éste, así como otros cuadros de pintores de la época que simpatizaban con dicho país y el partido comunista, fue rechazado. Del mismo modo, según datos de la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM, el cuadro fue expuesto por primera vez en 1940 en una muestra internacional de surrealismo, lugar en el que la obra no fue particularmente apreciada.

El rechazo inicial de la URSS llevó a que tras la muerte de Frida Kahlo, Diego Rivera facilitara su préstamo del Museo Pushkin a uno en Polonia. Sin embargo, en 1955 éste desapareció sin seña alguna si fue devuelto al museo o de quién podría habérselo apropiado. 

Intentaron vender La mesa herida de Frida Kahlo y lo atraparon

Foto: DGCS UNAM. 

Así inició un misterio que por casi medio siglo no dio ninguna pista del paradero de la obra o si ésta había sido destruída… hasta que el lunes 24 de junio de 2019 un hombre, Martín “N”, fue aprehendido en el estado de Morelos después de intentar apostillar un contrato de compra venta-privada deLa mesa herida

Según las declaraciones, el hombre requería que el trámite se hiciera en calidad de urgente pues requería enviar el documento a Londres de manera inmediata, motivo que levantó la sospecha de las autoridades. En el documento se estipula una casa con domicilio en Acapulco, Guerrero, como contraprestación de este cuadro cuyo valor estimado asciende a 20 millones de pesos, en particular después de que la obra de Frida Kahlo fuera anunciada como patrimonio cultural de México.   La mesa herida de Frida KahloFoto: Renne W MuzeumLa distinción como patrimonio cultural del México obliga a que todas las obras sean inscritas ante el INAH y todos sus movimientos (compra-ventas, por ejemplo) sean reportadas, por lo que un contrato privado como el de Martín N, no está permitido. 

«Advertimos algo irregular y para no caer en alguna irresponsabilidad procedimos a la denuncia, daremos aviso a la Interpol, debido a que es una obra que estuvo en el extranjero». Declaró el subsecretario de gobierno, José de Jesús Guizar Nájera.


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