“El deporte no es un espacio seguro para el colectivo LGTBI”

Ricardo Uribarri 

Víctor Gutiérrez. 

Víctor Gutiérrez es uno de los pocos deportistas españoles de élite –considerando como tal jugar en la máxima categoría del waterpolo nacional y ser internacional– que ha reconocido ser homosexual. Ahora, cinco años después de dar a conocer esa condición, da un paso más en su objetivo de normalizar al colectivo y luchar contra la homofobia. Por eso ha denunciado un ataque verbal que recibió durante la disputa del partido entre el CN Terrassa, su equipo, y el CN Sabadell. El jugador serbio Nemanja Ubovic, del conjunto rival, le llamó “maricón” durante el encuentro, y lo repitió una vez que había acabado. Una situación que espera que tenga consecuencias a nivel disciplinario y que no se quede en nada, como ha sucedido en otras ocasiones. Reconoce que el ataque le tocó la fibra, como se pudo comprobar en el vídeo que publicó en sus redes sociales, en el que se le saltaban las lágrimas. Ahora, sin embargo, se siente fuerte, animado y convencido de haber hecho lo correcto. 

¿Cómo se desarrollaron los hechos?

No es lo mismo decir “maricón” en el rigor del partido que cuando ya estás con las pulsaciones bajas una vez que acaba el choque

Durante el partido, Ubovic me llamó maricón en una ocasión. En un principio no le di mayor importancia porque muchas veces a 200 pulsaciones decimos cosas que no pensamos, que no sentimos y que son fruto del lance del juego. Yo nunca me había tomado como personal algo así, aunque lo había sufrido más veces, pero el matiz viene cuando, una vez acaba el encuentro y fuera de la piscina, le niego el saludo por el insulto que me había proferido y él me vuelve a decir la misma palabra delante de mis compañeros y de los aficionados que había en la grada. Para mí eso es cruzar un límite. No es lo mismo decirlo en el rigor del partido que cuando ya estás con las pulsaciones bajas una vez que acaba el choque. Me fui a la mesa arbitral para decirles que recogieran en acta que esta persona me había llamado “maricón” en dos ocasiones y me dijeron que no lo podían hacer porque no lo habían escuchado. Que me daban todo su apoyo, que lo denunciara públicamente, pero que ellos no lo podían recoger.

Entiendo que si le hubiera pedido disculpas al finalizar el partido usted las habría aceptado y no le habría dado más importancia.

Sí, se habría quedado ahí porque hay cosas que uno dice en caliente que no necesariamente son fruto de lo que piensa, de un sentimiento de odio, pero cuando se quiere atacar a una persona dos veces por el mismo lado, y además lo hace en perfecto español, es toda una declaración de intenciones. Podría haberme insultado en serbio y no me habría enterado. Es verdad que era un partido tenso, un derbi del Vallés, en el que nos jugábamos la tercera plaza que da acceso a la Champions y estábamos los dos equipos muy encendidos, pero hay cosas que no se pueden dejar pasar. No quiero ser cómplice de que esos comportamientos se perpetúen en el deporte.

En un primer momento no quiso dar su nombre, pero horas después cambió de opinión y sí lo hizo. ¿Por qué?

Al principio, estaba un poco en shock por todo lo que había pasado, tenía la cabeza en otras cosas y creí que no era conveniente señalarle públicamente, pero con el paso de las horas vi que el jugador no me había escrito para disculparse y que no es coherente denunciar unos hechos así y no decir quién es el agresor. Al final no solamente hay que denunciar lo que ocurre sino también ponerle nombre y apellidos a las personas que perpetúan esos comportamientos. Yo decidí darle las herramientas a la Federación y a su club, el Club Natación Sabadell, para que pudiesen sancionarlo.

Reconoce que ya había vivido otras situaciones similares, pero que no lo había denunciado. ¿Por qué esta vez sí lo ha hecho?

Había vivido otras veces estas experiencias, pero no dije nada porque consideraba que es más valioso mandar un mensaje positivo, de que merece la pena perder el miedo, mostrarse como uno es, y que en el deporte cabemos todos. Pero en esta ocasión lo he hecho no solamente por cómo se sucedieron los hechos, sino también porque, si esto me pasa a mí, que soy deportista y tengo visibilidad, que no le pasará a gente que no tiene estas herramientas y que no tiene la posibilidad de denunciar nada de esto.

Dice que la palabra ‘maricón’ no la considera un insulto pero que esta vez le había tocado la fibra. ¿A qué se debe?

Valoro que públicamente se repudie la homofobia y la LGTBIfobia en el deporte, pero un comunicado que se queda en eso no vale absolutamente para nada

Evidentemente, maricón, utilizado con una connotación negativa lo considero un insulto. Lo que quería expresar en el vídeo es que estoy a favor del movimiento que consiste en apropiarse de las palabras que tanto daño nos han hecho y quitarles esa connotación negativa. Cuando uno se apropia de ella ya no le pueden hacer daño. Desgraciadamente, todavía queda muchísimo para eso. La palabra maricón se sigue utilizando como un insulto. Llegué a casa afectado, porque se me mueven muchas cosas interiormente. Son muchos años los que he tenido que estar escondido detrás de una careta, sin decir quién soy de verdad. Abrirme y hacerlo público fue un paso muy importante. Durante unos años, he pensado que el deporte era ya un espacio seguro, que no había nada que me puediera afectar, y resulta que llega cualquiera y, con unas palabras, se me derrumba eso y lo que pienso que es un espacio seguro resulta que no lo es. Se me ataca por un lado que yo pensaba que ya estaba superado. Fue como volver un poco al pasado, me revolvió muchas cosas, y me afectó más de lo que debería, más de lo que yo me permito, pero así es la mente humana.

El CN Sabadell ha apartado al jugador de la actividad y ha hecho un comunicado, al igual que la Federación Española de Natación, expresando que están en contra de cualquier actitud homófoba. ¿Le valen los gestos o cree que deberían hacer algo más?

Yo valoro que públicamente se repudie la homofobia y la LGTBIfobia en el deporte, pero son palabras vacías. Un comunicado que se queda en eso no vale absolutamente para nada. Hay protocolos para todo y lo que tiene que haber también es un régimen sancionador. Hay que demostrar con hechos que no se está del lado de la LGTBIfobia en el deporte, no solo condenándola, sino también sancionándola. Y lo que les he transmitido, tanto al presidente de la Federación Española de Natación como al de mi club para que se lo transmitan al CN Sabadell, es que no se puede mirar hacia otro lado. Aquí hay dos caminos: o ser cómplice, mirar a otro lado y dejarlo pasar, o tomar cartas en el asunto, no dejar que esto caiga en saco roto y sancionarlo. Es verdad que el CN Sabadell ha decidido apartar de momento al jugador hasta que se resuelva el expediente sancionador que le han abierto, así que vamos a esperar acontecimientos. Es un primer paso muy valiente por parte del Sabadell y lo agradezco.

¿Espera también alguna reacción del Consejo Superior de Deportes?

Me ha llamado el presidente del Consejo, José Manuel Franco, para mostrarme todo su apoyo y me consta que está hablando con la Federación Española para saber qué medidas va a tomar. Por tanto, la pelota está en el tejado tanto de la Federación como del CN Sabadell. Estamos en 2021, estos comportamientos no tienen cabida en el deporte.

En el vídeo se manifestaba pesimista sobre las posibles consecuencias de este acto. Dijo que al final nunca pasa nada en estas situaciones.

Es lo que el tiempo nos ha demostrado. Nunca se ha sancionado a nadie por este tema en España. Todos los comportamientos en esta línea quedan impunes en todas partes. En los años 80 se escuchaba en los estadios de fútbol “Michel, maricón”, en los 2000 “Guti, maricón”, y hasta hace dos años se cantaba “Cristiano, maricón” y no pasó nada. Estos comportamientos no se sancionan, no se condenan, ni siquiera quedan recogidos en el acta y no lo podemos permitir. Basta ya. Siempre tiene que haber una primera vez para que se pare. Ocurrió con el racismo. ¿Sigue habiendo racismo en los estadios? Sí, pero ya se condena, se sanciona económicamente y hay un mensaje al unísono de federaciones, instituciones, jugadores… Y es lo mismo que tiene que ocurrir con la LGTBIfobia. No podemos dejarlo pasar.

Es triste que esto pase en una actividad como el deporte que debería promocionar unos valores totalmente opuestos a lo que le ha ocurrido.

El deporte debería ser un espacio seguro para todos y abanderar todos esos valores que tiene: el respeto, la convivencia, la tolerancia, la competición… Pero, desgraciadamente, es todo lo contrario a un espacio seguro para las personas como yo. De hecho, el termómetro para ello es analizar cuántos jugadores o jugadoras profesionales hay fuera del armario. Me sobran dedos de una mano. Y eso nos tiene que hacer reflexionar. Queda todo por hacer.

Lo peor es pensar cuántos ataques de este tipo habrá en categorías inferiores que no se conocen, cuánta gente sufre esto en silencio y no se atreve a denunciar.

Efectivamente, esta es la realidad que viven cada día muchos niños y niñas. No olvidemos que las tasas de intentos de suicidio de los menores de edad LGTBI están por las nubes, son superiores al 40%. No podemos permitir que haya pensamientos de este tipo en menores de edad. La LGTBIfobia no hay que esconderla, ni ocultarla, ni blanquearla. Lo que hay que hacer es señalarla y erradicarla. Si no se sanciona, si no se persigue, si no se educa contra ella, no lo vamos a conseguir nunca.

¿Cree que ejemplos como el suyo pueden ayudar a que otras personas no tengan miedo a denunciar si les pasa algo similar?

Yo siempre he intentado transmitir que en el deporte cabemos todos, que no merece la pena esconderse detrás de una careta, que hay que perder el miedo. Este es el mensaje importante que yo quiero que llegue a los demás. Lo que me ha pasado a mí es algo muy desagradable, que ocurre todos los días, pero no me gustaría que la gente cogiese miedo por un insulto ni por cien. Hay que seguir luchando contra ello y espero que, si algo positivo se puede sacar de esto, sea que haya chavales que digan basta, que hasta aquí hemos llegado y que pongan en conocimiento de sus entrenadores, de sus profesores, o de quien sea lo que están sufriendo porque no hay que permitirlo.

El apoyo que ha recibido en redes sociales ha sido masivo. Es algo que le reconfortará.

Son varios los motivos que hacen muy difícil que a día de hoy un deportista gay o una deportista lesbiana se muestren tal y como es

Muchísimo. Me he sentido súper arropado desde el primer momento viendo cómo se ha volcado la gente, compañeros de profesión y los medios de comunicación. He recibido también bastante apoyo institucional. Eso lo que hace es darme mucha confianza de que estoy haciendo lo correcto y de que en la España de 2021 no podemos permitir estos comportamientos. Casi todos los mensajes que he recibido han sido de agradecimiento y de aplauso por plantarme ante una situación como esta. Lo que demuestra es que la gente está muy harta y que las personas con un mínimo de educación y de respeto entienden que esto ya no toca.

Casos como este quizá explican por qué hay pocos deportistas que se hayan animado a confesar su condición de homosexual.

Hay un batiburrillo de circunstancias para que en el deporte no haya visibilidad del colectivo LGTBI: miedo al rechazo de los compañeros, miedo al rechazo de los aficionados, miedo a vivir situaciones así, miedo a que se marchen los patrocinadores, insultos…  son varios los motivos que hacen muy difícil que a día de hoy un deportista gay o una deportista lesbiana se muestren tal y como es. Eso es lo que tenemos que trabajar para cambiar.

¿Días después de hacerlo público, se encuentra mejor, está convencido del paso dado?

Con el paso de las horas me encuentro muy animado, con mucha fuerza, con determinación de que esto no quede en el olvido, de que se marque un precedente en el deporte en España y que se sancione la LGTBIfobia.

En 2016 fue el primer deportista de élite en España que salió del armario y ahora denuncia esta situación. ¿Se siente un referente del colectivo?

La palabra referente es muy grande. He intentado que lo que he hecho, tanto la salida del armario como en este momento, no sea algo anecdótico. Que deje algún poso y que el mensaje llegue a quien tiene que llegar. En 2016 fue el de que había que romper el tabú del deporte y perder el miedo y hoy, desgraciadamente por una noticia negativa, no de las que me gustan a mí, también un mensaje de que no hay que mirar hacia otro lado ni ser cómplice de este tipo de comportamientos. 

Cuando era pequeño casi no tenía referentes gays en los que fijarse. Ahora habrá quién le tenga a usted por uno de ellos.

Cada vez somos más, aunque seamos de deportes pequeños, los que vamos dando pasitos y visibilidad al colectivo en el mundo del deporte y ojalá que dentro de poco un futbolista o un jugador de baloncesto de primer nivel también den el paso, porque eso va a suponer, no solo un punto de inflexión en el deporte, sino en la sociedad en general.

Su compromiso no se queda en denunciar hechos como el que le ha vivido, sino que también da conferencias a chavales y padres para concienciar.

No quería que salir del armario fuera algo anecdótico y por eso me formé como educador en deporte y diversidad y, utilizando un poco mi propia experiencia y la formación que tengo, he dado charlas en federaciones, institutos, empresas y a padres contando mi experiencia y ofreciendo las herramientas necesarias para poder erradicar la LGTBIfobia. Estoy muy orgulloso de ese trabajo.


Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.