“Escohotado ha venido a morirse a Ibiza porque aquí ha sido muy feliz”

Por Laura Ferrer

Los penúltimos días de Escohotado (Esfera de los libros) se ha situado entre las biografías más vendidas en Amazon incluso antes de salir hoy a la venta, prueba más que suficiente de las pasiones que levanta este traductor, ensayista, profesor y filósofo chalao, como él mismo se define, que ha decidido pasar los últimos días de su vida en Ibiza. 

El periodista y escritor Ricardo Fernández Colmenero es autor del libro casi por azar. Entró en la vida de Escohotado para hacerle una entrevista y quedó atrapado entre vapores de hachís y halos de sabiduría deslumbrante. Se han hecho amigos.

Gracias al Filtro Colmenero, que le da a todo lo que toca (incluida su propia vida) un humor muy particular y un saber ver más allá de los prejuicios, este libro enganchará tanto a los seguidores como a los detractores de este personaje tan fascinante como irritante. Ya lo dijo Pablo Iglesias (al que, por cierto, Escohotado pone de vuelta y media en el libro): “Se podrá estar de acuerdo o no con las ideas de Escohotado, pero no cambia que ante la inteligencia y la belleza hay que quitarse el sombrero; se trata de un intelectual fascinante”.

Hablamos con Colmenero de cómo se gestó este libro, escrito al filo de la muerte de su protagonista, que sigue muy vivo.

¿Conocía de algo a Antonio Escohotado antes del libro?

De nada.

¿Y se han hecho amigos en estos nueve meses que han compartido?

Yo diría que sí, ojalá. Le he cogido mucho cariño y me ha hecho un gran favor prestándose a estas conversaciones. 

¿Cómo se gestó este libro, la posibilidad de estas largas entrevistas con Escohotado que usted ha convertido en esta especie de testimonio vital?

Fui a entrevistarle en septiembre de 2020, en un encargo para El Mundo porque acababa de publicar Hitos del sentido: Notas sobre la Grecia arcaica y clásica en Espasa. La publicación del libro era una excusa para conocer al personaje porque, por lo que sabíamos, había dejado Madrid, a su familia, y se había venido a vivir a Ibiza. Llegué a la cita con reservas, porque es un señor que no me conocía de nada y me lo encontré comiendo en Pou des Lleó con un tío que había venido a verle desde Zaragoza; un ingeniero industrial que había creado algo para monitorear volcanes. Me senté con ellos a comer y luego me enseñó la cabaña en la que vivía entonces [meses después se traslada a vivir a Can Partit]. 

¿Realmente lo ha dejado todo para morir en Ibiza?

Me dijo que quería morirse en Ibiza porque había sido muy feliz aquí en su juventud. Al principio te quedas un poco desconcertado. Me ha contado cosas muy curiosas sobre esa determinación y las ha contado riéndose. Se ríe de la muerte porque llega al fin de sus días con una cierta felicidad después de haber tenido una vida cumplida. Para él no tiene sentido patalear, cabrearse o enfurruñarse sino disfrutar hasta el último momento. 

¿Y cómo disfruta ahora que su salud no le acompaña?

Para él disfrutar es estudiar, lleva estudiando toda su vida. Él llama estudiar a lo que los demás llamamos leer. Tiene una capacidad memorística tan grande que recuerda, incluso textualmente, todo lo que lee. Cuando habla contigo tira de esa hemeroteca mental que tiene. Lo que más placer le da es aprender y para él aprender es pasar del prejuicio al juicio. A sus 79 años le genera un placer enorme cambiar de idea a partir de cualquier cosa que le puedas enseñar o que él pueda aprender. Es todo lo contrario a como otros afrontarían esos 79 años, con un “la vida es de esta manera, las cosas son así”. Para él no es así. Está abierto a que le puedas hacer cambiar la percepción sobre cualquier cosa. Y eso le mantiene joven. 

A sus 79 años le genera un placer enorme cambiar de idea a partir de cualquier cosa que le puedas enseñar o que él pueda aprender. Eso le mantiene joven”

¿Entonces la idea del libro no era preconcebida sino que surgió a raíz de esa primera entrevista?

Me encontré con una grabación de cinco horas. A la media hora tenía material de sobra para la entrevista pero no podía dejar de escucharle. Nunca había escuchado a nadie expresarse así, con esa contundencia. Puede que los periodistas estemos demasiado acostumbrados a ver a la gente más contenida, con más filtro. Pero este señor, que se va a morir, suelta lo que le sale de las narices y si te parece bien, pues bien, y si no te parece, pues también.  El fotógrafo Germán Lama se quedó las cinco horas con nosotros. Había gente en la piscina junto a la cabaña que se acercó a escucharle como atraídos por el anillo, atraídos por la voz que tiene… y eso que ya no tiene el vozarrón que tenía cuando salía en la tele en los años 80, en programas como La Clave. 

Así que al ver que el personaje daba tanto de sí se le ocurrió llevarlo más allá y escribir un libro…

No te creas, no estaba yo tan voluntarioso [risas] Pero bueno, sí que vi que tenía mucho material. ¿Y qué hago con esto?, me pregunté. Le envié un mail a Ymelda Navajo, de la Esfera de los libros, explicándole lo que tenía y me llamó inmediatamente. Había que ampliar las entrevistas para poder armar un libro, pero ni yo estaba seguro de querer hacerlo ni estaba seguro de que Antonio quisiera hacerlo. Es que ni sabía cuánto tiempo me iba a durar Antonio ni si lo que me iba a dar Antonio me iba a dar para un libro. Fui a verle y me dejó claro que sí, que le apetecía hablar conmigo. Así que repetí visita varias veces, pero sin tenerlas todas conmigo, sin tener completamente claro qué iba a salir de esas conversaciones. En diciembre ya vi algo y empecé a escribir y eso lo cambió todo. Cuando él vio el tono irónico, humorístico, de lo que yo estaba escribiendo sobre cómo afronta él la muerte le dio un subidón y ya se metió a tope en el proyecto. Ya era él el que tiraba de mí porque yo tengo que trabajar y esto era un añadido. 

Cuando él vio el tono irónico, humorístico, de lo que yo estaba escribiendo sobre cómo afronta él la muerte le dio un subidón y ya se metió a tope en el proyecto”

Es decir, que le ha conquistado por su manera de escribir.

Yo creo que sí porque yo para él debo ser un cateto integral comparado con la gente con la que se relaciona. Tenía que ganármelo de alguna forma y creo que me lo gané… mejor no pongas lo de cateto integral [ríe].

¿Lo ha disfrutado tanto como parece o lo ha sufrido también?

[Mirada significativa] He disfrutado mucho al completarlo, he disfrutado que él pudiera leerlo, me he sentido halagado y he disfrutado mucho de su compañía pero me hubiese gustado disfrutar de su compañía y de las conversaciones de Antonio sin necesidad de estar trabajando al mismo tiempo. 

Antonio Escohotado es especialmente conocido por su Historia general de las drogas. Incluso titula un capítulo del libro como El de las drogas. ¿Escohotado es una droga en sí mismo y genera adicción?

Es adictivo, sí. Genera adicción. Antonio Lucas, que le ha entrevistado varias veces, contaba que es como que te envuelve en un agujero negro y tienes que decir, eh, eh, eh, y tienes que salir de ahí. Y es verdad, te envuelve, te va llevando, porque quieras que no es más listo que tú… te puede llevar a dónde le dé la gana. Es envolvente y adictivo, sí, aunque eso no quiere decir que te convenza. Probablemente en el tema de la droga es donde más podemos discrepar Antonio y yo.

Antonio Escohotado, en un retrato de Germán Lama.

Se confiesa usted en el libro ‘virgen’ en drogas y él es absolutamente todo lo contrario…

… eso le sedujo también. 

No queda del todo claro, aunque se insinúa, que le da ‘algo’ para probar: ¿ha perdido la virginidad con Escohotado?

Es muy difícil estar con Antonio y sus amigos y no salir como si hubieses estado en el festival Holi de la India aunque no quieras consumir. Indirectamente, algo te llevas. Después de estar varias horas en una habitación con Antonio y otras personas, sales y das positivo en un control antidoping, seguro. 

Después de estar varias horas en una habitación con Antonio y otras personas, sales y das positivo en un control antidoping, seguro.

Pero me estás dando largas, perdió la…

…hasta ahí puedo leer. 

Si uno va a probar drogas por primera vez en su vida, imagino que hacerlo con Escohotado es un plus… Es el que más sabe y el que mejor va a aconsejar.

Ya, ya, ya.

¡Pero no me respondes!

[Ríe]

Volviendo el tema, Escohotado dice que tiene ganas de morir y eso puede resultar chocante.

Es una expresión que todavía me choca, sí, pero él me dice que no tengo edad para comprenderla. Es más, a él lo que le sorprende es que uno quiera aferrarse a la vida cuando está lleno de achaques y es todo infelicidad, eso no lo entiende. 

¿Recurriría, como dice en el libro, al suicidio o a la eutanasia?

Sí, sin problemas. Está buscando realmente una pistola y en algún momento en que se encuentre muy mal se pegará un tiro. Ha tenido momentos  muy complicados mientras estuvimos juntos y es verdad que ahora se encuentra bastante mejor. Cumple años el 5 de julio y lo celebrará el 9 y creo que ese horizonte lo tiene. He tenido, es verdad, la sensación absurda de que no podía acabar el libro porque, si lo acababa, Antonio se me iba a acabar. A la vez quería que él leyera lo que yo había escrito, eso era muy importante para mí y también que estuviera satisfecho con el resultado. Ahora disfruto más de su compañía porque no estoy pendiente de grabarle. Pero habría que grabarle todavía más.  Le digo de broma, ahora que se encuentra mejor, que tenemos que hacer Los penúltimos día de Escohotado II. Creo que el libro le ha dado vidilla. 

Eso parece al leerlo, que el propio libro le reactiva.

Pero podría haberlo hecho mejor un Savater, un Arcadi… alguien que le conozca de toda la vida.

Pues puede que fuera peor porque creo que usted le da un contrapunto más interesante. 

La editorial me decía: está muy bien porque no te pones a su altura. ¿Pero cómo me voy a poner a su altura? ¿Estamos de broma o qué? [ríe]

Casi lo convence para ver La isla de las tentaciones…

Casi, casi, estaba fascinado cuando se lo contaba. Se quedaba a cuadros.  Le contaba que había trascendido un vídeo de uno haciéndole un cunnilingus a otra y se me quedaba mirando y me decía: ah, y luego es un escándalo que yo salga en la tele hablando de drogas. Y tiene toda la razón. 

Cita Los últimos días de Kant de Thomas de Quincey, pero estamos ante Los penúltimos días de Escohotado ¿cómo se llegó a ese título?

Fue Los últimos días de Escohotado… casihasta el último minuto. Pero es más divertido los penúltimos y hace referencia a la penúltima copa… 

Alberto Olmos en su crítica ha destacado mucho el humor del libro. ¿Es como hay que leerlo de principio a fin, con un prisma de humor?

Yo se lo dije a Antonio: si el tema es que te vas a morir y hacemos esto como un drama, pues paso. O nos reímos los dos o no lo hago.

Escohotado vive en Ibiza una vida de cenobita pero completamente frustrada por las continuas visitas que recibe.

Constantemente.

Hasta Amancio Ortega.

Desde el tirao más tirao que quiere conocer a Antonio Escohotado y fumarse un porro con él hasta Amancio Ortega o Florentino Pérez. Y cada uno busca una película distinta. Sienten atracción por el saber y a mí me sedujo en ese sentido. ¿Cómo voy a señalar al otro cuando yo he sido un mosquito en su tela de araña y me he dejado atrapar encantado? 

Anda poco espabilada la municipalidad, porque deberían ofrecérselo gratis [ser enterrado en algún cementerio de Ibiza] porque se convertirá en lugar de peregrinaje. Aunque igual lo ven más como un problema porque sube el presupuesto de limpieza.

Si logra que lo entierren en Ibiza, como desea, ¿convertirá algún pequeño cementerio de la isla en un Père-Lachaise?

Desde luego. Anda poco espabilada la municipalidad en ese sentido, porque deberían ofrecérselo gratis porque se convertirá en lugar de peregrinaje. Aunque igual lo ven más como un problema porque sube el presupuesto de limpieza.

El libro sale a la venta hoy, editado por La Esfera de los libros, y ya se ha situado entre los más vendidos en la preventa de Amazon incluso antes de su salida.


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