Un nuevo sistema para tratar la depresión materna | Planeta Futuro | EL PAÍS

Cassey Chambers, gerente de operaciones de la ONG South African Depression and Anxiety Group, apunta que es común recibir llamadas de madres abrumadas meses después del nacimiento de sus hijos. “Están estresadas, deprimidas y angustiadas. Muchas piensan que no tienen contención, y tienen miedo de hablar con alguien y que piensen que son malas madres”, explica. “Todo el mundo piensa que tener un bebé es lo mejor que te puede pasar, pero nadie dice que también es un momento estresante, solitario y aterrador”, apunta Chambers.

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Así es ser niña en Chad, entre matrimonios forzosos y ablación | Planeta Futuro | EL PAÍS

Negligencia
La negligencia puede manifestarse en muchas formas: los padres, por ejemplo, no llevan una niña al centro de salud a no ser algo extremadamente grave. O no le permiten estudiar, porque lo consideran una pérdida de tiempo. Pero también existe negligencia afectiva y, advierte Kaite, puede tener un coste muy elevado. “La niña que no beneficia de atención en el seno de la familia, la busca fuera. Allí está el peligro. Se dirige a los chicos y para ella recibir un halago de un chico significa mucho más. Por muy poco que reciba, puede dar mucho. Algunas incluso acaban en la prostitución”.

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Mueren dos de los seis rinocerontes negros trasladados a un parque para su conservación – Ciencia

Cada año, miles de rinocerontes son sacrificados en África por sus cuernos, muy apreciados por los practicantes de medicina tradicional en China o Vietnam.

Quedan 5 mil ejemplares de rinocerontes negros en el continente africano, de los cuales casi mil 900 están en Sudáfrica. Antes de Chad, los rinocerontes negros ya habían sido enviados a Botsuana, Tanzania, Zambia, Malaui y Ruanda.

*Con información de AFP.

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La formación en línea ahorra dos días de autobús tanzano | Blog Africa no es un pais | EL PAÍS

En las cuatro décadas Amref ha formado trabajadores sanitarios por África en colaboración con otras instituciones. Pero ahora ha decidido dar un paso más y ha abierto su propia universidad; una institución internacional que acoge alumnos africanos y que quiere hacer hincapié, entre otras cosas, en dos aspectos: el de la salud pública y comunitaria que es una de las constantes de la filosofía de la ONG, y la gestión y dirección de servicios de salud “porque por muchos años, Amref se ha dado cuenta de que sin un buen liderazgo en el sistema de salud no se puede obtener ningún cambio en este campo. Muchos sistemas de salud en África sufren el reto de falta de liderazgo”, explica Lakati. Finalmente, han comenzado un máster en formación de profesorado que imparte clases en el ámbito sanitario. Profesores de universidad o formadores. “Porque pueden tener mucha titulación como médicos o enfermeras, pero hace falta mucho más para enseñar y nosotros les proporcionamos esas herramientas”.

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Ellas pueden reducir las muertes de madres en Sudáfrica | Planeta Futuro | EL PAÍS

Más partos naturales
Mientras que alrededor del 62% de las mujeres de clase media con seguros médicos dan a luz por cesárea, según el último informe del Consejo de Esquemas Médicos, el sistema de The Birthing Team ha logrado reducir las tasas de cesárea entre sus pacientes al 40%. “Hacemos un seguimiento de las experiencias de las mujeres. Agradecen ser atendidas por una matrona, que puede pasar una hora con ellas en cada cita”, apunta el doctor Manyonga.

Una madre de Johannesburgo, Natascha Loubser, utilizó el sistema durante su embarazo y en su parto de 14 horas. “A lo largo de mi embarazo y en las revisiones se portaron maravillosamente”, comenta, y añade lo “agradecida” que se siente con todos aquellos que ayudaron a traer a su “princesa” al mundo.

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Salud a domicilio | Planeta Futuro | EL PAÍS

después de comer, se sintió mal de repente. Recuerda que aquel día hacía mucho calor y, sin embargo, él sentía frío. Sus empleados le animaron a que fuera al dispensario, pues solo tenía que cruzar la calle. Cuando llegó allí, el enfermero le tomó la tensión y le dijo que la tenía muy alta. Enseguida le dio medicación. Más tarde, los análisis que le hicieron confirmaron que también padecía diabetes. Desde entonces está en tratamiento.

“Cada vez detectamos más casos de hipertensión y diabetes”, comenta el doctor Evans Mwangi, director médico del subcondado de Kikuyo, en el condado de Kiambu, a unos 45 kilómetros de Nairobi, la capital de Kenia. Muchos de los casos de tensión alta tienen que ver con la dieta tradicional de las zonas rurales de Kenia: “El exceso de sal y grasa contribuyen en gran medida a ella. Todos los días se come maíz y patatas, o una combinación de ellas, y se suele hacer poco ejercicio antes de acostarse, lo que contribuye a aumentar la hipertensión ”, explica Mwangi. “Muchos casos también se deben al consumo de alcohol, muy frecuente en estas partes del país”.

Sin embargo, en los últimos años, un cambio en el estilo de vida de la población keniana es responsable de un incremento espectacular en el número de casos. “La gente ya no hace ejercicio y la causa de ello es la abundancia de boda-boda (moto-taxis). Ahora para moverse, incluso 100 metros, todo el mundo echa mano de las motos”. De ahí que también, cada vez más se detecte este problema en jóvenes de entre 25 y 30 años. Son muchos más los hombres que tienen este problema que las mujeres. “Son ellos los que más utilizan las motos”, concluye el doctor.
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Las agentes de salud Teresiah Mukami King’atha y Rachel Wambu Kariuki toman la tensión a Samuel Kamau a la puerta de su negocio. Él es uno de los pacientes con hipertensión y diabetes a los que hacen seguimiento en sus casas. Gracias a este programa el señor Kamau ha conseguido controlar su enfermedad. CHEMA CABALLERO
Posiblemente, el señor Kamau reunía todos los elementos para padecer estas enfermedades. Desde que fue diagnosticado ha dejado de beber y fumar. Sigue una dieta, aunque confiesa que le cuesta mucho privarse de algunas cosas. Además, ahora ha dejado la moto aparcada y camina entre su casa y el trabajo todos los días. Gracias a ello tiene controladas las dos enfermedades, y hace poco, el doctor le ha bajado la dosis de los medicamentos que toma a diario.

Los nuevos hábitos de vida son responsables, en gran medida, del aumento de pacientes en la actualidad. Pero también es verdad que hoy día, en muchas partes de Kenia, se pueden detectar casos de hipertensión, cosa que hace un año no era posible por carecer los dispensarios, centros de salud y hospitales del material necesario para diagnosticarla, afirma Mwangi. “Desde hace un año hemos puesto en marcha un programa de detección y prevención de está enfermedad que depende en gran parte del trabajo de los agentes de salud”.

Teresiah Mukami King’atha y Rachel Wambu Kariuki son dos de ellos. Están adscritas al dispensario de Gichuru, en la zona conocida como Zambesi, el que está enfrente de los negocios del señor Kamau. Ellas inician su jornada en el centro. Hoy King’atha está sentada detrás de una mesa e invita a los que van llegado a sentarse frente a ella para controlarles la tensión. El centro registra una gran actividad, más de 200 personas utilizan sus servicios a diario. Pero una tras otra pasan por la manos de Kng’atha, que apunta en la cartilla médica de cada uno los datos obtenidos.

Cuando terminan esta labor dedican el resto de la jornada a visitar a los pacientes del programa en sus hogares. Allí les controlan la tensión, comentan las dificultades que tienen en seguir la dieta, comprueban que toman la medicación y les resuelven las dudas que puedan tener. Tras retirar el tensiómetro del brazo del señor Kamau, Kariuki confirma que evoluciona muy bien y le aconseja que en vez de estar tanto tiempo sentado delante de sus negocios incremente su ejercicio diario.

Patrick Malauti repasa con Jackeline Nyaboke el calendario de vacunas de su hijo de tres meses y le recuerda las citas a las que tiene que acudir en la clínica. CHEMA CABALLERO
Otra de sus visitas las lleva a la casa de Cynthia Musanga, de 34 años, embarazada de su tercer hijo. Cuando estaba de tres meses comenzó a sentirse muy cansada y padecía continuos dolores de cabeza. Acudió al dispensario para un control rutinario y le descubrieron que tenía la tensión alta. Desde entonces está en tratamiento. “Es muy importante controlar la tensión de las embarazadas, si está muy alta puede provocar complicaciones en el embarazo y en el parto”, comenta el doctor Mwangi. Por eso, las agentes de salud prestan especial atención a estas personas. A la señora Musanga la encuentran bien y como ven que su medicación está a punto de terminarse le dan una nueva caja de pastillas.

Este proyecto que se extiende por distintas latitudes de Kenia, está dirigido por Amref Salud África. La organización ha formado a los agentes de salud elegidos por la comunidad y les ha facilitado las herramientas necesarias para llevar a cabo su trabajo.

En muchos países de África, los agentes de salud, —Community Health Volunteers (CHV) en inglés o en suajili madaktari wa kijiji (doctores de la aldea)— son muy comunes. Recorren aldeas y caminos para llevar las campañas de salud a los puntos más remotos del país, pasan mensajes, movilizan a las comunidades para campañas concretas, como las de inmunización, distribuyen mosquiteras para luchar contra la malaria, suministran anticonceptivos, siguen a las embarazadas, a los recién nacidos… Son el primer escalón de los servicios públicos de salud, pero raramente son reconocidos o pagados por su trabajo. Por eso, Amref y otras organizaciones, además de formarlos, ha iniciado una campaña global para que sean reconocidos como personal sanitario con los derechos y obligaciones que corresponden a estos funcionarios.

Al ser voluntarios, los agentes de salud tienen que compaginar sus actividades laborales con el servicio a la comunidad. A veces, después de algún tiempo de voluntariado, las obligaciones o la imposibilidad de compaginar horarios les lleva a abandonar. De ahí la gran necesidad de que se reconozca la labor que desempeñan.

Al ser voluntarios, los agentes de salud tienen que compaginar sus actividades laborales con el servicio a la comunidad

Patrick Malauti trabaja en la clínica de Amref en Kibera, el mayor asentamiento informal de Nairobi. Padre de dos hijos y dueño de una pequeña lavandería, compagina su trabajo con su servicio a la comunidad. Él también sigue casos de hipertensión y diabetes, pero en este barrio donde todavía se muere de cólera, le toca hacer mucho hincapié en la higiene, el seguimiento de las embarazadas y de los menores de cinco años, y la malnutrición, algo bastante más frecuente de lo deseado, en una zona que está a pocos minutos en coche del centro financiero de la capital keniana.

Hoy, junto a su compañera Mariam Hassan Chege, se adentra por las calles de su barrio donde tiene que sortear las riadas de aguas fecales que las recorren. Una de las personas que visitan es Dorine Khasiala, que vive en una habitación de menos de 10 metros cuadrados con sus tres hijos. Solo el pequeño, de dos años y medio, está en casa. Los otros han ido al colegio. Su marido la abandonó cuando se quedó embarazada del menor. Desde entonces limpia casas y lava ropa para otras personas. Chege se sienta junto a ella y revisa la cartilla del niño para asegurase de que sigue el calendario de vacunas. Elogia a Khasiala por lo limpio que tiene su hogar y le pregunta sobre la alimentación de los niños, enfermedades que hayan sufrido últimamente y, finalmente, le recuerda que es conveniente que siga en el programa de planificación familiar en el que se encuentra.

Los agentes de salud se convierten en confidentes de sus pacientes, quienes les preguntan dudas y les piden consejo. Han sido formados para ello y lo siguen siendo. Cada semana, a través de la plataforma Leap, reciben en sus móviles información sobre enfermedades, instrucciones a seguir, cuidado de los niños, salud en general.

En una zona como Kibera, donde “los residentes no se atreven a salir de noche por miedo a perder sus vidas”, los agentes de salud también desempeñan un papel fundamental a la hora de facilitar la llegada de enfermos a la clínica, “especialmente de mujeres que están a punto de dar a luz”, comenta Winnie Nzioka, responsable de la clínica de Amref. Ellos organizan a la comunidad para que acompañe al enfermo o a la parturienta hasta el centro. Así, en grupo y protegidos, no tienen miedo de desplazarse. Son ellos, también, los encargados de manejar las carretillas transformadas en ambulancias —con sirena incluida— que debido a la estrechez de las calles del barrio se utilizan para trasladar a los enfermos hasta la clínica.

Un par de agentes de salud trasladan a un enfermo en una carretilla transformada en ambulancia hasta el hospital de Amref Salud África en Kibera. CHEMA CABALLERO
La labor que desempeñan los agentes de salud en muchas partes de África es esencial y salva muchas vidas, por eso su trabajo necesita ser reconocido y remunerado. Así lo defiende Amref Salud África, ONG galardonada con el Premio Princesa de Asturias de cooperación internacional 2018, que lleva más de 60 años trabajando en África, cuya sede central se encuentra en Nairobi y en la que el 97% de sus trabajadores son africanos.

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Guinea Ecuatorial: Cinco voces de exilio de una excolonia española convertida en dictadura | Internacional | EL PAÍS

En pocos días va a cumplir 50 años, los mismos que su país. Sin embargo, salió de Guinea Ecuatorial en busca de aire para respirar y ahora reside en una localidad próxima a Madrid. Harta del silencio, decidió hablar. “Somos un grupo de personas, sobre todo mujeres, que nos hemos decidido a denunciar lo que sufrimos en Guinea Ecuatorial. Estamos cansadas de tanta injusticia, de ver que el país no avanza. Grabamos audios y los distribuimos a través de las redes sociales y el WhatsApp. Allí los medios de comunicación no funcionan, todo lo que sacan es alabando al dictador. Para limpiar tanta suciedad necesitamos a las barrenderas”.

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Nobel de la Paz: Quién es Denis Mukwege el ginecólogo de las mujeres violadas | El Diario NY

“Hemos tenido diferencias con (él) cada vez que trató de politizar su trabajo, a pesar de que su labor es importante desde un punto de vista humanitario”.

“Pero ahora estamos satisfechos con el reconocimiento de la Academia del Nobel por el trabajo de un compatriota“, dijo Mende a la agencia de noticias AFP.

Denis Mukwege nació en 1955 en Bukavu. Asistió a la escuela de medicina al otro lado de la frontera, en Burundi, y luego estudió ginecología y obstetricia en la Universidad de Angers, en Francia.

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El #MeToo choca en África con las violencias toleradas contra las mujeres | Planeta Futuro | EL PAÍS

El último informe de Plan Internacional sobre el Lago Chad refleja que la violencia que sufren las niñas en Nigeria, pero también en Níger y Camerún, no la cometen sólo los terroristas, sino que los abusos y agresiones proceden del entorno familiar. Para muchas feministas y activistas africanas existen importantes desafíos como este en el continente y uno de ellos, enorme, es acabar con la mutilación genital femenina. Issatou Jeng, una joven gambiana que sufrió esta práctica en la niñez y ahora usa su testimonio para tratar de cambiar mentalidades, se muestra optimista. “Algún día la habremos erradicado, pero el camino es largo”, explica.

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El día que Emin y Pisli salieron a pescar y murieron acribillados por la Marina marroquí | Blog Mundo Global | EL PAÍS

Los padres de Emin y Pisly creen que el proceder de la Gendarmería marroquí es mucho más ético y transparente que el de la Marina Real. Cuando se enteraron de la muerte de Hayat Belkacen, Driss Mohamed, el padre de Emin, declaró: “Alguien debe parar esto. Nosotros desgraciadamente hemos perdido ya a nuestros hijos, pero hay que evitar más casos. La Marina Real primero mata y luego pregunta”.

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Los niños saharauis, sin merienda por falta de financiación | Planeta Futuro | EL PAÍS

“El PMA llegó a Argelia en 1986, a petición del Gobierno local. Tenemos una oficina en Argel y otra en Tinduf, por la cercanía a los campamentos”, precisa Sirois, sentado en una oficina de la base logística de su organización en Las Palmas de Gran Canaria. “Desarrollamos todos los aspectos programáticos y de monitorización de los alimentos desde Tinduf, además del transporte de los productos desde el puerto de Orán hasta Rabuni, que es la base logística, muy cerca de los campamentos. Hacemos las compras en el mercado internacional para la mayoría de los productos y compramos en Argelia harina de trigo y aceite porque cuestan menos y son mucho más fáciles de llevar hasta el centro logístico. Para comprar en Argelia, tardamos entre dos y cuatro semanas en trámites, pero en el mercado internacional, son meses”.

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