Rayden, la voz que sazona el verso | Madrid | EL PAÍS

Acostumbrado a quemar muchos minutos a deshoras, Rayden no solo se acomodó al horario de la matiné sino que acabó derrochando ingenio. Como cuando pidió que el inspector de la SGAE se tapara los oídos para no escuchar las sorprendentes citas a Amor espinado, de Santana con Maná, que incluyó en Haciendo cuentas. O como al definirse con manifiesto sentido autoparódico: “Somos un grupo de amigos que se ganan la vida haciendo el gilipollas”.

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