Descifrando lo lynchiano | Cultura | EL PAÍS

El ensayista tiene claro que en Lynch no hay precisamente un intelectual, sino un artista intuitivo probablemente asombrado ante la voracidad interpretativa que ha inspirado su obra. “La primera vez que me encontré con Lynch le regalé un ejemplar de Lacrimae Rerum, el libro de Slavoj Zizek que dedica un exhaustivo estudio a la lectura lacaniana de Carretera perdida. Estoy absolutamente seguro de que nunca se lo leyó, pero le hizo gracia que un pensador lacaniano se lo tomara tan en serio. Hasta cierto punto, ese interés es lógico: los temas que Lynch aborda a través de la cultura popular son los grandes temas de la filosofía y la religión, como la naturaleza del Bien y el Mal”, rememora Lim.

Continuar leyendo …