La banda más salvaje del punk | Madrid | EL PAÍS

A falta de poco más de un año para cumplir 90, el saxofonista y clarinetista navarro Pedro Iturralde acude fiel a otra de sus citas anuales, la que le ha tenido anoche y le tendrá hoy (21.00, 15 euros) en la sala Galileo Galilei. Su manera de ver el jazz ha marcado época en España, por su valentía al haberlo arrimado a las raíces ibéricas hace ya muchas décadas. Ese mismo escenario se llena de humor mañana (21.00, 12 euros) gracias a las disparatadas canciones del mallorquín Riki López, un cantautor que, con la risa, hace también reflexionar.

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Sevilla: La barbería del rock | El Viajero | EL PAÍS

Cuando acaba el día, hay que estar atentos a la programación cultural, porque es rara la noche que en Sevilla no se celebra algún concierto. Así, espacios como el Teatro Alameda, el Teatro Central o el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo dedican parte de su calendario al rock, al jazz, al blues, al soul y al country. Además, a pesar de la reciente —y triste— desaparición del Festival Territorios, Sevilla es escenario de otras citas musicales de relevancia, como la Monkey Week (en octubre), Nocturama (en verano) o el ciclo de Jazz del CICUS, el centro cultural de la Universidad de Sevilla.

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Alberto Guijarro: “Las salas son un reflejo de lo que pasa en la calle” | Cataluña | EL PAÍS

Estilísticamente, también se han producido cambios radicales en el panorama. Según Salmerón, “lo que ahora tiene más fuerza es toda la música urbana, llámese hip-hop, trap, reguetón o dancehall, por cierto, únicos estilos que no han bajado en asistencia a conciertos durante estos meses de agitación política”. Para Guijarro, el reguetón es el más complicado de gestionar: “En realidad, hay dos escenas de reguetón: la de los latinos y la de los blancos modernetes, y no tienen nada que ver. Juntarlas es casi imposible, y la primera es muy compleja ya que se provocaban situaciones lúbricas de final incierto. Se impuso el control estricto de acceso con detectores de metales. Cada noche era una aventura y nos generaba mucha tensión como sala”.

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