Líderes negros boicotean que Trump inaugure el museo antisegregación

El congresista Lewis, amigo de Luther King, ve un insulto que asista el presidente

El presidente Trump y el vicepresidente Pence, ayer en la toma de posesión de la nueva secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen (Mandel Ngan / AFP)

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Nueva York. Corresponsal

Si alguien conjuga en primera persona la lucha por los derechos civiles, ese es el congresista John Lewis, de 77 años.

En la cámara desde 1987 representando a Georgia, fue uno de los trece originales Freedom Riders, los viajeros de la libertad que en 1960 iniciaron la campaña de subirse a los autobuses de manera “integrada”, pasando por estados de la antigua confederación que aún aplicaban la ley que impedía a los negros viajar junto a los blancos. En marzo de 1963, estuvo en Washington junto al reverendo Martin Luther King cuando éste pronunció su famoso discurso del “tengo un sueño”.

Sería largo y prolijo, pero cómo olvidar que la sangre de Lewis también se derramó el domingo sangriento en el puente Edmund Pettus, aquel 7 de marzo de 1965 en que la policía arremetió de forma salvaje contra los afroamericanos que trataban de cubrir el trayecto entre Selma y Montgomery, en Alabama.

Medio siglo después, Lewis volvió a cruzar ese mismo puente, todavía bautizado en memoria de un militar surista y dirigente del Ku Klux Klan, cogido del brazo del presidente Obama.

John Lewis, uno de los últimos líderes que aún sobreviven de aquella época, anunció que hoy no estará en Jackson (Misisipi) en la inauguración del museo dedicado a los derechos civiles, el único en el país esponsorizado en solitario por el estado.

Junto al representante Bennie Thompson (demócrata por Misisipi) emitieron un comunicado en el que señalaron que previamente a su decisión habían consultado con líderes religiosos, cargos electos, activistas y ciudadanos de sus demarcaciones.

“La asistencia del presidente Trump y sus hirientes políticas son un insulto a la gente que se retrata en el museo”, subrayaron.

El presidente no invita a la Casa Blanca para la fiesta de Janucá ni a los demócratas ni a los judíos liberales

Recordaron que el presidente puso en el mismo saco a los supremacistas blancos que provocaron la muerte de una mujer el pasado agosto y a los que protestaban contra la marcha en la que se entonaron consignas nazis y se insultó a los negros.

En su pasado tiene otros hitos racistas. Su padre y él afrontaron un pleito por negarse a vender pisos a afroamericanos. También publicó un anuncio pidiendo pena de muerte a “los cinco de Central Park”, cuatro negros y un hispano a los que detuvieron en Nueva York por atacar a una mujer y que, tras años en prisión, vieron reconocida su inocencia.

El presidente se desplazó ayer a Pensacola, en Florida, donde anoche ofreció uno de sus mítines. A nadie le pasó por alto la proximidad a Alabama, donde dijo que no iría a hacer campaña a favor del republicano Roy Moore para la elección al Senado del día 12. A Moore, de 70 años, le acusan ocho mujeres de acercamientos sexuales siendo menores. Antes de salir de viaje, Trump tuiteó sin reparo, dadas las acusaciones, un explícito “vota Roy Moore”.

Hacía poco que el legislador republicano Trent Frank había anunciado su renuncia por lo mismo. Se une a los demócratas Jonh Conyers y Al Franken.

El presidente hará noche en su mansión de Mar-a-Lago y se desplazará a Jackson. Su portavoz, Sarah Huckabee Sanders, emitió una réplica a Lewis y Thompson.

“Es desafortunado que estos miembros del Congreso no se unan al presidente en el homenaje al sacrificio de los líderes de los derechos civiles”, indicó.

El periodista David Weigel ironizó sobre la nota de la portavoz. “Es desgraciado que John Lewis no rinda honores a los sacrificios hechos por… John Lewis”.

La portavoz expresó su confianza de que otros participen en el reconocimiento “a los que eliminaron barreras y unificaron América”. Aseguran que la mayoría de los afroamericanos en Jackson no aprecian a Trump.

A él tampoco parece preocuparle el protocolo más allá de sus intereses. El jueves celebró en la Casa Blanca la tradicional recepción por la fiesta judía de Janucá. Esta vez no recibieron invitación ni los demócratas ni los judíos liberales, que no aplauden su decisión de reconocer la capitalidad de Jerusalén.

 

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