Schumacher: carrera contra el olvido

Cuatro años después del fatal accidente esquiando, Michael Schumacher prosigue su lucha en un silencio hermético sobre su estado de salud

Origen: Schumacher: carrera contra el olvido

 

Barcelona

Aquella tarde del 29 de diciembre del 2013 el tiempo se detuvo. Las redacciones a medio gas del mundo entero no podían dar crédito a las noticias que iban llegando, entrada ya la noche, desde medios franceses: Michael Schumacher, la leyenda de la F-1, retirado hacía a penas un año tras 19 temporadas en el gran circo, se debatía entre la vida y la muerte por las heridas sufridas en la cabeza por una caída mientras esquiaba en la estación de Méribel, en los Alpes franceses. Aquel día, la figura atlética del altivo e indomable Káiser empezó a apagarse. Han pasado ya cuatro largos años.

Cuatro años de una lentísima carrera para recuperarse físicamente, en un silencio escrupulosamente controlado por la familia y su servicio de prensa, que ha conseguido blindar la intimidad del heptacampeón alemán. Tan sólo ha trascendido que desde que salió del hospital de Grenoble, en junio del 2014, un equipo profesional de médicos y terapeutas cuidan a diario de Michael en la mansión familiar en el lago Leman, cerca de Ginebra (Suiza). Ni una imagen, ni una filtración, ni un parte del estado de salud de Schumi se ha hecho público.

En todo este tiempo tan sólo el abogado del expiloto, Felix Damm, rompió el mutismo informativo en una ocasión. Fue en septiembre del 2016 y por imperativo legal, en su declaración en el juicio contra la revista Bunte por difamación (había publicado en diciembre del 2015 que Schumacher podía “caminar un poco con la ayuda de sus terapeutas”). “Michael no puede caminar”, desmintió rotundamente el abogado, que corroboraba la inmovilidad del expiloto.

“Desafortunadamente nos vemos obligados a aclarar que la afirmación hecha por un medio de que Michael podía moverse de nuevo no es cierta”, señaló Sabine Kehm, la agente del Káiser y portavoz de la familia.

“Esa especulación es irresponsable, porque dada la seriedad de sus lesiones su privacidad es muy importante. Por desgracia también les dieron falsas esperanzas a muchas personas involucradas”. En mayo pasado, el Tribunal regional de Hamburgo condenaba la revista a pagar a la familia 50.000 euros por daños y perjuicios.

Lamentablemente, como coinciden en señalar especialistas médicos en lesiones cerebrales, aquel terrorífico parte de “traumatismo craneoencefálico, hematomas intracraneales y edema cerebral difuso” dejó secuelas de difícil curación. La familia sigue esperando un milagro. “Parece que está enviando pequeñas señales de su mundo distante que pocos entienden, probablemente solo las personas que mejor lo conocen”, se permitía la licencia un medio alemán hace semanas.

Un estado delicado que ya habían insinuado algunos de sus allegados después de visitarlo. “Verlo en esta situación es terrible”, deslizó el expresidente de Ferrari, Luca di Montezemolo. “Está ahí, sigue luchando”, comentó hace unos días Jean Todt, presidente de la FIA y su exjefe en Ferrari, durante la inauguración del Salón de la Fama de la FIA en París.

Han sido cuatro años también de una carrera contra el olvido, para evitar que el Káiser desaparezca del imaginario colectivo y que su figura se diluya en la amnesia de la historia. Esa lucha para reivindicar al genio de Kerpen la ha liderado la iniciativa sin ánimo de lucro Keep Fighting (sigue luchando) que lanzó su familia hace justo un año, para compartir con todo el mundo el espíritu de lucha y superación del heptacampeón desde su accidente de esquí. “Queremos animar a otras personas para que no se rindan”, señalaba su esposa Corinna. “La intención de Keep Fighting es expandir el convencimiento de que rendirse no es una opción. Es un mensaje que no sólo es válido para las carreras. De esta forma queremos transformar un evento terrible en algo positivo”.

En este año, Keep Fighting ha instaurado unos premios para reconocer la superación personal –la primera edición galardonó a la atleta paralímpica alemana Vanessa Low, plusmarquista mundial en salto de longitud en los Juegos de Río–. También ha constituido una fundación que promociona acciones de concienciación de seguridad vial para prevenir accidentes de tráfico, y desarrolla proyectos de apoyo a la investigación de la neurociencia. También se ha instaurado un partido de fútbol benéfico, Champions for Charity, con equipos de celebridades liderados por el baloncestista Dirk Nowitzki y el hijo de Michael, Mick Schumacher. Y este 2018 se inaugurará el Michael Schumacher Private Collection, en Colonia, una exposición permanente como homenaje a los fans de Schumacher.

Pero en esta carrera contra el olvido, quienes más llegan al público rescatando el nombre de Schumacher son sus antiguos rivales y compañeros. No sólo luciendo el hashtag #keepfighting en sus bólidos y cascos, sino engrandeciendo la gesta del heptacampeón. Como hizo Lewis Hamilton al igualar (y luego superar) el récord histórico de 68 poles en el Mundial de F-1. “Michael, igualar tu récord de poles en Bélgica significó muchísimo para mí, y fue un verdadero honor. Rezo siempre por ti y por tu familia #KeepFightingMichael #Legend”, tuiteó el piloto inglés, que sustituyó a Schumacher en Mercedes (2013) y que lleva camino de alcanzar sus legendarios éxitos: de momento, Hamilton ya suma cuatro títulos a la misma edad (32) que lo había hecho Schumi, y es quien más se le aproxima en número de victorias y podios.

Recuerdos cariñosos que también han tenido estos días de recuperación de la memoria Fernando Alonso y Felipe Massa. El asturiano, el piloto que lo destronó en el 2005, rememoraba que Schumi “fue un competidor duro; fue muy rápido, intimidante en algunos momentos. Rendía más de lo esperado a veces. ¡Era increíble! Súper competitivo, un competidor muy duro y un gran, gran piloto”. Para Massa, su compañero en el 2006 en Ferrari, Michael fue su “maestro y fue muy amable cuando se
retiró”.

Una evocación del Káiser que para muchos se vuelve más nítida cada vez que aparece por los circuitos –por ahora de manera tímida– su hijo Mick, su viva imagen. El joven, que este año ha cumplido los 18, sigue progresando de forma discreta. Este año fue 12.º en la F-3 Europea.

 

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