La increíble experiencia de vivir 100 días solo en el bosque

Origen: La increíble experiencia de vivir 100 días solo en el bosque

  • Un documental muestra cómo el naturalista y fotógrafo José Díaz pasó casi cuatro meses aislado en medio del Parque Natural de Redes
  • ALBA GIRÓ CAROL

    Inspirar, espirar, abrir los ojos y cerrarlos. Escuchar tan solo el sonido de la lluvia. Sentir la brisa, el sol o el frío sobre la piel. Oír el aullido de un lobo. Ver las hojas secas caer o la luz de la luna llena a través de las ramas de los árboles. Notar la hierba húmeda bajo las manos, el paso inquebrantable del tiempo.

    ¿Os imagináis vivir 100 días en soledad en medio del bosque? Sin electricidad, móviles, televisión, ni reloj. Sin ningún contacto con el exterior. Sin nadie con quién hablar. El hombre completamente solo en un entorno natural.

    (Otras fuentes)

    El filósofo H.D. Thoreau en 1845 escribió: «Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentar solo los hechos esenciales de la vida, y ver si no podía aprender lo que ella tenía que enseñar, no fuese que cuando estuviera por morir descubriera que no había vivido».

    Eso mismo es lo que ha pretendido José Díaz (Oviedo, 1966). El protagonista del documental 100 días de soledad emula la proeza de este gran filósofo que vivió dos años aislado en la naturaleza. Díaz se planteó hacerlo durante casi cuatro meses en su cabaña en Asturias. Así podemos verlo en esta obra cinematográfica que se estrenará el próximo 16 de marzo.

    El documental ‘100 días de soledad’, que muestra los casi cuatro meses que pasó aislado José Díaz, se estrena el próximo 16 de marzo

    El naturalista y fotógrafo José Díaz localizó diez años atrás una cabaña en medio del Parque Natural de Redes. Fue allí donde decidió retirarse del 12 de septiembre y al 19 de diciembre de 2015. Para compartir la experiencia, rodó él mismo todas las imágenes que aparecen en la película.

    Las espectaculares imágenes del Parque de Redes, declarado Reserva de la Biosfera en 2001, muestran uno de los pocos santuarios de fauna salvaje en libertad y con mayor biodiversidad de Europa. Sus paisajes atesoran una belleza incomparable a tan solo unas pocas horas de la capital asturiana, Oviedo.

    Como fotógrafo y autor de varios libros de naturaleza José Díaz captura lo sublime de las montañas perdidas de Asturias. Hace un acercamiento estético de la naturaleza y muestra la magia que envuelve este santuario. La experiencia de supervivencia y soledad de José Díaz nos invita a reflexionar sobre quiénes somos realmente y cómo nos relacionamos con el entorno.

    Durante el rodaje, José Díaz tan solo tuvo la compañía de su caballo, que le ayudó a transportar el pesado equipo de filmación, y de seis gallinas y un gallo que le proveyeron de huevos. Sus otros recursos para sobrevivir fueron una colmena, un pequeño huerto, un saco de legumbres y varias latas. Cerca de la cabaña había un arroyo, que le sirvió para conservar los alimentos frescos en una fiambrera. En ningún momento recurrió a la caza animal para alimentarse.

    El Parque de Redes de Asturias fue declarado Reserva de la Biosfera en 2001

    Esta es la primera experiencia como director de José Díaz, para la que ha contado con la colaboración de Gerardo Olivares, pionero en nuestro país en introducir rodajes de naturaleza en el cine de ficción. El productor José María Morales, principal productor y distribuidor español de películas de naturaleza (Cantábrico, Guadalquivir, Tierra, Nómadas del Viento) también ha participado en el proyecto.

    A diferencia de los realities de supervivencia en los que los protagonistas cuentan con un extenso equipo técnico, Díaz grabó todas las imágenes que aparecen en el documental en solitario. El protagonista utilizó una cámara fija para los planos generales, varias cámaras GoPro, una cámara con trípode para realizar planos medios y cortos y dos cámaras de fotos para los timelapses. También recurrió a una cámara ubicada en un dron que le permitió obtener imágenes aéreas de gran impacto y belleza.

    (Otras fuentes)

    Él mismo fue tomando notas cada día en su cuaderno de bitácora y escribiendo el guión durante esos casi cuatro meses. Hubo buenos y malos momentos. Pasó 100 días en soledad para cuestionar el frenético progreso que nos envuelve. El proyecto cuestiona el uso que hacemos de las nuevas tecnologías y cómo alteran la calidad de las relaciones humanas.

    El documental nos muestra los recursos con los que el ser humano es capaz de batallar para sobrevivir, la enorme fuerza mental que se necesita y la superación psicológica que supone no tener nadie con quién hablar.

    Para la filmación se utilizó una cámara fija para los planos generales, varias cámaras GoPro, una cámara con trípode y dos cámaras de fotos para los timelapses

    Durante el visionado de la película seremos testigos de cómo José Díaz luchó contra el hambre el frío y su propia mente. Evitó volverse loco, sufrir alucinaciones o escuchar voces. Descubriremos, también, cómo mantuvo la facultad de la voz tonificada, para que no se atrofiase su aparato fonador.

    Sintió la dureza implacable de la soledad y sobrevivió a base de austeridad y sacrificio. Disfrutó de la magia incomparable de los parajes naturales de Asturias y hizo suyas las palabras de Nelson Mandela, “Fui capitán de mi alma, timón de mi destino.”Aunque lloré, sufrí, dudé, renegué…, fui inmensamente feliz.”