“Creí que no volvería a ver a mis hijos”

Una mujer keniana víctima de trata en India habla sobre su experiencia y sobre cómo fue ayudada

Con solo sus iniciales y la voz distorsionada, de esta manera es como esta mujer keniana, víctima del tráfico sexual en India, se ha atrevido a contar su experiencia ante una cámara. REUTERS

EL PAÍS / REUTERS

24 AGO 2020 – 00:18 CEST

Con la voz distorsionada, a contraluz para no identificar sus rasgos y atendiendo a un nombre falso, simplemente J. De esta manera es como una mujer keniana que fue víctima del tráfico sexual en India se ha atrevido a contar su experiencia ante una cámara. Su testimonio, grabado en Nairobi después de que la mujer consiguiera regresar a su país, es la constatación de una práctica ilegal y una violación de los derechos humanos que sufren anualmente miles de personas: solo en 2018 fueron casi 25.000 víctimas, según la ONU.

J. cuenta que fue su primo quien le prometió un trabajo bien remunerado en India como ama de llaves. En cambio, se encontró sin saber cómo en un burdel hasta que las Naciones Unidas la llevaron a su casa en Kenia cuando fueron alertados sobre la ruta del tráfico de personas. «Cuando escuché que había puestos vacantes en India, me sentí muy feliz», explica J.

Sin embargo, cuando la mujer llegó al país asiático, le confiscaron el pasaporte y fue obligada a trabajar como prostituta para pagar 9.000 dólares. Sus traficantes, compañeros africanos del este, le dijeron que les debía el viaje y el alojamiento.

No ha sido la única. En 2019, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) repatrió a 12 mujeres kenianas que habían sido traficadas a India. Fue la primera vez en que este organismo de las Naciones Unidas recibió una petición para ayudar a las kenianas traficadas.  La mayoría de las kenianas que han sido víctimas de trata terminan en el Medio Oriente, especialmente Arabia Saudita, según el Centro Nacional de Investigación del Crimen de Kenia, que no dispone de un desglose más específico por país.

Ahora, a la OIM le preocupa que las consecuencias económicas por las restricciones impuestas ante la covid-19 en África Oriental hagan que las personas sean más vulnerables a la explotación sexual. Casi un tercio de los residentes de Nairobi de bajos ingresos perdieron su trabajo el mes pasado, y otro 15% que había trabajado por cuenta propia está sin trabajo, según reveló una encuesta de julio de la empresa de investigación de mercado Tifa Research, con sede en Nairobi.

“Con las pérdidas económicas que estamos experimentando como resultado de la pandemia, veremos más casos (de personas) siendo traficadas o re-traficadas”, afirma Sharon Dimanche, directora de la OIM en Kenia.

J., que había sido diagnosticada con cáncer y aprovechó la oportunidad de ahorrar dinero para el tratamiento, cree que su experiencia muestra que los kenianos deben tener cuidado con las ofertas de trabajo en el extranjero. “Nunca pensé que volvería con mis hijos”, reconoce. “Cuando me llevaron a la embajada, no podía creer que volvería a ver a mi familia y que no regresaría en un ataúd”. La mujer voló a casa semanas antes de que Kenia cerrara sus fronteras como medida preventiva ante la propagación del coronavirus.

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