África occidental

Después de pasar ocho meses recluida por las fuerzas del dictador y de ser torturada, desnudada y humillada, Jawara lo tiene claro. Para ella, “esta gente no va a defender a los gambianos”. “Sé que en este momento el 75% de los soldados son leales al nuevo Gobierno, pero ¿qué hacemos con el 25% que todavía son leales a Jammeh? Sabemos quiénes son. Ellos han atacado civiles y sabemos que han hecho de todo. No confiamos en ellos. No queremos verlos en el Gobierno. A veces me bloqueo al pensar que alguien que me ha atacado o que ha amenazado con matar a mi familia todavía está trabajando en el Gobierno”.

“Me gustaría contar con los hombres para tener más mujeres en política” | Planeta Futuro | EL PAÍS

La tensión entre el Frente Polisario y Marruecos suele aumentar cada año por estas fechas. A finales de abril el secretario general de la ONU entrega un informe al Consejo de Seguridad, quien se pronuncia sobre la situación en el Sáhara Occidental. El año pasado, el informe vino precedido de movimientos sin precedentes, tanto de Marruecos como del Frente Polisario, en la zona tapón de Guerguerat, en la frontera con Mauritania. Ambos efectivos armados estuvieron a una distancia de apenas 100 metros, aunque el secretario de la ONU, António Guterres, consiguió que las aguas volvieran a su cauce.

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En la cárcel de Pademba viven menores condenados a años de prisión por vagar sin rumbo por las noches (un delito tipificado como frequency por la legislación sierraleonesa), en un país en el que el 5% de la población —algo más de 300.000— son niños huérfanos según el Informe Estado Mundial de la Infancia de Unicef), por fumar marihuana o por robar un teléfono móvil.

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“En Gambia, el sexo y todo lo que rodea a los genitales son temas tabú”, señala. Y, por mucho que intentara hablar de mutilación genital con su madre, no obtenía explicaciones. Esta falta de educación sexual y el limitado acceso a contraceptivos fueron la causa de que se quedara embarazada a los 15 años. Echando la vista atrás, Jeng ya no se arrepiente de nada. “En mi país es muy duro ser una superviviente de embarazo juvenil. Incluso si eres mayor de edad, si no estás casada, eres una vergüenza para toda la familia. Mi embarazo, sin embargo, es uno de los factores que me dio la fuerza para embarcarme en esta lucha”.

“No me he convertido en feminista. Nací feminista” | Planeta Futuro | EL PAÍS

Creado en 1966 por Stan Lee y Jack Kirby, Black Panther fue el primer superhéroe negro –y uno de los pocos africanos que existen aún hoy en día- en un cómic de amplia circulación. La historia de T’Challa, rey de Wakanda, pasó rápidamente de ser una trama secundaria a tener su propio cómic y ahora también una adaptación cinematográfica.

Qué hay detrás del éxito de ‘Black Panther’, el primer superhéroe africano

Flint no consigue quitarse de la cabeza la voz de una mujer, su compatriota, que un día le pidió auxilio entre sollozos. No quería ser prostituta, pero no tenía elección: una deuda importante de dinero pendía sobre ella y, de no pagarla, habría acabado muerta. “Sabía que terminaría vendiendo su cuerpo, pero no podía hacer nada para ayudarla. Me sentí fracasada y su voz aún me persigue”.

“Mi suerte fue no cruzar Libia. Me salvó de la prostitución” | Planeta Futuro | EL PAÍS

“De alguna manera están en su propia prisión”, dijo Oslisly. “Comen decenas de miles de murciélagos que viven en estas cuevas y también grillos que pululan por las paredes”. Los miembros más jóvenes del grupo pueden salir de la cueva a través de una serie de pequeñas aberturas porque son lo suficientemente pequeños, según Oslisly. Pero una vez que los reptiles alcanzan cierto tamaño, quedan atrapados y deben alimentarse de todo lo que puedan encontrar en la cueva para sobrevivir.

La misteriosa historia de los cocodrilos mutantes de las cuevas de Gabón

Al final del día, el migrante repasa lo conseguido y va dejando atrás algunos sueños, el amor por ejemplo, pero sostiene otros, como llegar a Marruecos, recuperar la documentación y poder matricularse para continuar los estudios en un país que percibe estable. El filme tiene su propia estructura, dictada por el camino, sus inclemencias y la interferencia externa y vale la pena verlo y asir un poco más la idea de ese viaje interminable. La vida de Mamadou siguió narrándose fuera de metraje: pudo estudiar en la universidad marroquí y finalmente se trasladó a Francia, donde ahora vive con su nueva esposa y una hijita. De regreso en Rabat, Bakayoko afirma que las condiciones de los inmigrantes han mejorado a partir de las dos regularizaciones extraordinarias que han tenido lugar en estos últimos años en Marruecos.

Proezas y despojos del migrante | Blog Africa no es un pais | EL PAÍS