Centroamérica

Tratamos de salir por la puerta de acceso que da al corredor, pero todo estaba en llamas. Nos tropezábamos entre nosotros tratando de salir. Finalmente los vecinos, que sabían que estábamos adentro, pudieron sacarnos por una puerta lateral que estaba clausurada. Ellos la rompieron. Fue un milagro del Señor”, cuenta el periodista. Este “operativo”, además de la destrucción de la radio, dejó dos muertos: Apolonio Delgadillo y Jimmy Paiz, simpatizantes del Frente Sandinista, víctimas del incendio que ellos mismos provocaron.

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Tanto Valeska como Javier forman parte del grupo de estudiantes denominado “Movimiento 19 de abril”, en honor al día cuando se levantaron las universidades y comenzó la cruenta represión. Yorleny no, pero asegura que sigue al lado de los familiares de las víctimas, trabajando para que “haya justicia”. Los tres jóvenes se oponen a un diálogo convocado por el Gobierno para encontrar una salida a la crisis. “Cómo se supone que vamos a ir a una mesa que está llena de sangre, con un Gobierno asesino, que ni siquiera nos da la garantía de que nuestros dirigentes se puedan sentar a negociar. Estamos perseguidos, amenazados, nos han tratado de matar, estamos refugiados, revisando hasta el agua que nos dan”, afirma Valeska.

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El del lunes en Managua fue un acto vacío. Ortega intentó atraer la atención al presentar a figuras del Frente Sandinista que habían roto con el partido y hoy, viejos y cansados, son usados por el régimen para demostrar apoyo. En el entarimado estuvo Edén Pastora, el comandante cero de la heroica toma del Congreso somocista de 1978, hoy funcionario del Gobierno, y Victor Tirado, uno de los fundadores del Frente Sandinista, hasta ahora voz crítica de Ortega, quien consumido por la vejez y enfermo saludó tímidamente a los simpatizantes del presidente. El mandatario se aferraba de esta manera al pasado ante la incertidumbre abierta sobre el futuro por el movimiento popular que exige su salida del poder.

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La tarde del domingo seguían caídos al menos tres de los sitios atacados, incluidos los del Parlamento y Aeronáutica Civil. El 19 Digital volvió a estar en línea después del ataque del viernes, para que la vicepresidenta Murillo pudiera leer sin inconvenientes sus informes oficiales. Estos ataques a sitios de Internet del Gobierno demuestra la vulnerabilidad de estos y lo poco preparado que está el Estado para hacerles frente, en un país donde la tecnología es utilizada, desde el poder, para atacar a opositores, sembrar noticias falsas o temor entre la población.

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Según Ortega las protestas son alentadas por grupos políticos críticos de su gobierno y que reciben financiamiento de sectores extremistas de Estados Unidos. Lo hacen para “sembrar el terror, sembrar, la inseguridad”, fustigó. Tras el discurso del mandatario, el primero desde que el miércoles iniciaron las virulentas manifestaciones, cientos de jóvenes chocaron nuevamente con policías antimotines en la capital.

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Las principales cámaras empresariales del país rechazaron la represión contra la población y la censura a los medios de comunicación independientes. La Cámara Minera de Nicaragua exigió al Gobierno a través de un comunicado que “garantice el derecho ciudadano de expresar pública y libremente sus puntos de vista”, a la vez que advirtió que las reformas impuestas a la Seguridad Social “ponen en riesgo la estabilidad de la nación”.

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Una de esas jóvenes es Arianna Moraga, estudiante de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN, la principal del país, controlada por Ortega), que el jueves marchó por la capital a pesar de la represión oficial. Moraga muestra con orgullo las heridas en sus piernas –una de ellas un corte profundo tras la piel desprendida– que le dejó el enfrentamiento con la Policía. Asegura que a pesar del miedo frente a la represión del Gobierno está dispuesta a seguir manifestándose. “Me da miedo, pero siento que ellos (el Gobierno) quieren eso. Por eso vamos a seguir haciendo esto, no me voy a callar, me seguiré manifestando pase lo que pase, porque es mi deber como ciudadana”, dice la joven.

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Rosario Murillo, vicepresidenta del país, primera dama y vocera del Ejecutivo dijo que unos 800 militares han sido movilizados hasta la zona afectada para unirse a las labores para sofocar el siniestro, en la que es considerada la segunda reserva de selva tropical más importante de este país, con una extensión de 2,639 kilómetros cuadrados, casi del tamaño de Luxemburgo, y reconocida por la UNESCO en 2003 como parte de su programa “El hombre y la biósfera”.

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La ambientalista pertenece al pueblo tolupán, integrado por unas 10.000 personas. Su objetivo es la defensa del territorio, de los bosques y los ríos y que se respeten los derechos sobre las tierras de los indígenas. Su trabajo como activista medioambiental ha contribuido a detener la instalación de una mina de antimonio en su territorio y es un potente altavoz de los indígenas más pobres. Además, es miembro del Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia, una organización que lucha contra la “corrupción y el mal manejo de los bienes públicos”.

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P. Si usted dice a una persona que hay que restaurarla, lo que usted le está diciendo es “usted está mal” o “usted está enfermo”, como si se hablara de alcoholismo.

R. Quisiera no entrar en ese tipo de discusión. Yo creo que en la posición actual en la que estoy, con posibilidades de ser presidente de la República, tengo la responsabilidad de tratar con el mismo respeto a estas personas, independientemente de si yo en lo personal pienso que lo que ellos hacen está bien o está mal. Ellos saben qué es lo que piensa la iglesia y qué es lo que piensa el cristianismo sobre la homosexualidad.

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Su experiencia técnica le abrió las puertas del Ministerio, pero su falta de respaldo político le supuso la salida. “Descubrimos una corrupción enorme dentro de la institución”. Desde el “robo hormiga” de la comida por parte del personal de los centros sanitarios, hasta encontrar más de 1.050 cartas de diputados y políticos entre 2012 y 2015 solicitando al anterior ministro la contratación de personas. “El Ministerio se había convertido en la agencia de empleo en función del clientelismo político de diputados y políticos”, explica. Y se topó, junto a su equipo, con una estructura que atentaba contra la salud del país “tanto como la pobreza”. “La debilidad institucional impedía implementar cualquier mejora”.

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Una de las zonas más impactadas será México y Centroamérica -en la que, a la que el Banco Mundial dedica un espacio significativo. Los 177 millones de habitantes de hoy pasarán a ser más de 200 millones en 2050 y aunque las tres cuartas partes de la población viven en zonas urbanas, sus economías siguen siendo muy dependientes de la agricultura, uno de los sectores más golpeados por los efectos del cambio climático. En el supuesto más adverso, los migrantes climáticos internos podrían llegar a suponer hasta el 1% de la población, cifra que llegaría al 2% en el caso específico de México.

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