Javier Sardá

Izaguirre vive en un sentimiento agridulce para con su país. Como les ocurre a no pocos españoles. Lo lleva dentro pero no se siente orgulloso: “Mi mamá me dijo ‘no me puedo creer que naciese en una dictadura y me vaya a morir en otra’. Venezuela es un país condenado al fracaso. Yo nací desarraigado, no entendía por qué nací allí aunque amo a mis padres y a mi ciudad. Me quería ir de Caracas con diez años. Lo conseguí a los 26, llegué aquí, conocí a Rubén y él fue la razón para decir ‘no regreso’. Es un conflicto brutal pero también una llama eterna. Mi teoría, muy personal, es porque están los venezolanos dentro. Si hubiese sido habitada por los alemanes… Alemania compró a la corona española la Capitanía General de Venezuela y si hubiese seguido así, seríamos como Mallorca. Pero no: los venezolanos se impusieron a este orden europeo, decidieron independizarse y la cagaron totalmente porque somos incapaces de asumir cualquier responsabilidad, de ser serios. El fracaso del país no es Nicolás Maduro, que es venezolano como yo. Somos nosotros”.

“Nuestra sociedad está obsesionada con el sexo y hay mucha gente enferma”