Le Corbusier

En 1962, cuando los empresarios textiles de Ahmedabad pensaron en construir una escuela de negocios, el laureado les habló de Louis Kahn. El autor del Museo de Arte Kimbell murió cuando regresaba de una de las visitas de obra. No vio nunca su edificio terminado. Pero dejó la marca de las bóvedas en ese museo que, por entonces, levantaba en Texas. Ni Doshi olvidaría las lecciones de Kahn ni Kahn dejaría pasar las de Doshi. De su “gurú”, así lo llama, Le Corbusier, había aprendido el uso del hormigón y el lenguaje moderno. De Kahn, que lo arcaico depurado mantiene su vigencia.

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