Literatura erótica

“Los senos de la mujer son las furias que nos guían por los senderos del amor”, anotó un joven Berlanga en un cuaderno de espiral. Tal era la pasión por el erotismo del director El verdugo, Plácido o Bienvenido, Mister Marsahll, que en los múltiples viajes que hizo a lo largo de su vida, siempre guardaba un tiempo para callejear y buscar ediciones para su biblioteca, algo nuevo que añadir a su colección. Fue en París y Nueva York, ciudades en las que el director ya tenía contactos y clubs secretos para comprar, donde encontró algunos de los más buscados tesoros. En muchos viajes, se tuvo que comprar maletas para traerse todo lo adquirido.

Sale a subasta la biblioteca erótica de Berlanga | Cultura | EL PAÍS