Maternidad

“Muchos médicos nunca han trabajado con matronas y temen que su puesto peligre. No entienden que es una labor complementaria”, explica Ameet Dhurandhar, el ginecólogo y obstetra que ayudó a Shivani en su primer alumbramiento. Especialista en partos en bajo el agua, a través de los cuales trae al mundo unos diez bebés al mes en su clínica de Bombay, el doctor Dhurandhar cree firmemente en el diseño biológico de la mujer para dar a luz de forma natural, sin intervenciones quirúrgicas. “La cesárea es un procedimiento que salva vidas cuando es necesaria. Pero se abusa”, explica el médico. Los datos oficiales establecen que el número de estas intervenciones ha aumentado en la ciudad, pasando del 16,7% en 2010, al 32,1% en 2015. Son porcentajes similares a la media del país asiático, y también reflejan una preocupante tendencia global.

Partos: Doulas y ‘dais’: salvando vidas a diario | Planeta Futuro | EL PAÍS

En este coro de voces, sería fácil dejarse llevar por la tentación de etiquetar a Chimamanda Ngozi Adichie (Enugu, 1977) como la voz periférica, pues nació y creció en Nigeria, donde sigue residiendo parte del tiempo, además de en Estados Unidos, o como feminista pop, pues en efecto es un personaje público extraordinariamente popular (tanto como pueda serlo un escritor que además es mujer y negra) y algunas de sus frases más célebres han sido llevadas a la música por Beyoncé o estampadas en camisetas Dior. Lo que sí podemos decir de Adichie es que es capaz de expresar con extraordinaria sencillez asuntos complejos y su discurso está lejos del intelectualismo dominante en los discursos feministas más tradicionales y emparenta con su narrativa: “Yo soy una contadora de historias, me interesa la textura de la vida, no las teorías”, dice.

Las nuevas voces del feminismo