Oriol Mitjà

Uno de los problemas, como explica el investigador del ISGlobal, es que la enfermedad permanece latente, pero sin manifestarse, en buena parte de la población adulta. “La transmisión es por contacto piel con piel, una situación muy frecuente entre los niños que juegan y entre hermanos -dice-. Por eso ellos son los más afectados”. A partir de los 15 años, los adultos generan una inmunización natural y no se les forman las llagas en la piel características del pian.

Oriol Mitja: dos dosis para erradicar la enfermedad de pian

Como los superhéroes, Oriol Mitjà tiene una vida que son dos. Y cada dos meses, aproximadamente, cruza de la una a la otra sin secuelas aparentes. La primera transcurre en Lihir, una isla remota de Papúa Nueva Guinea, donde trabaja en un pequeño hospital como infectólogo. La segunda tiene lugar sobre todo en Badalona, pero también en Ginebra o en Seat­tle, e implica negociar con ejecutivos de corporaciones farmacéuticas, liderar proyectos en la OMS, investigar y publicar en revistas como The Lancet. En 2020, antes de cumplir los 40, Mitjà podría convertirse en uno de los pocos médicos del mundo que pueden decir que han erradicado una dolencia de la faz de la Tierra. En su caso, el pian, una de las llamadas “enfermedades de la pobreza”, que causa úlceras en la piel similares a las de la lepra y afecta hasta a la mitad de los niños en algunas regiones de África.

pian: Oriol Mitjà, la cuenta atrás de una enfermedad olvidada | EL PAÍS Semanal