Peligro de extinción

“La colmena puede tener mecanismos disuasorios para que los abejarucos no vayan. A veces funcionan siluetas de aves de presa como algún águila, halcón o un búho real. Otro sistema es colocar redes que cubran las colmenas que eviten que el abejaruco vaya a comer”, señala. Cristina Sánchez cuenta que los abejarucos acostumbran a criar en taludes, hacen unos túneles y nidifican así. “Si los apicultores tienen algún talud cercano a una colmena, antes de la época reproductora, pueden dificultar que se puedan instalar allí otra vez. Pero tiene que ser siempre con autorización y antes de que lleguen”, apunta.

Apicultores contra abejarucos para salvar la miel

Esta vejiga es comúnmente conocida como “la cocaína acuática” por su elevado precio, pues en el mercado negro chino un kilo de este órgano puede costar más de 8.000 dólares y es adquirido incluso a modo de inversión financiera.

Tanto es así que el comercio ilegal de la totoaba (Totoaba macdonaldi), también conocida como corvina blanca o cabicucho, ha convertido a este gigantesco pez en una especie en peligro crítico de extinción, según la Lista Roja que elabora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)

La medicina tradicional china pone en jaque el futuro de las vaquitas marinas