RELACIONES AMOROSAS

Mi novia y yo habíamos visto en una ocasión a dos gansos canadienses luchar por la hembra, graznando furiosamente y golpeando el agua con sus alas, mientras intentaban picotearse los cuellos ondulantes. Como todos los gansos (sin ánimo de ofender) se ven bastante parecidos, no fue fácil decir cuál de ellos ganó, si el atacante o el defensor, pero supe que quería ser el ganso que se quedó con la chica, no el que se alejó volando anunciando con sus graznidos su vergonzosa derrota.

Amor, haz como que no me conoces – Español