Teatre Lliure

En el año 2009 un joven director belga desconocido llamado Fabrice Murgia, que entonces tenía solo 26 años, estrenó su primera obra en el Festival Internacional de Lieja. Se titulaba La tristeza de los ogros y era como un sueño sobre el fin de la infancia: sobre el día en que los niños dejan de ser niños y los terrores que eso provoca. El público quedó sobrecogido y elevó a los altares a Murgia, que hoy es director del Teatro Nacional de Bélgica.

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La reflexión sobre el oficio de actor fue una constante en su obra: con su mujer y actriz fetiche, la fascinante Gena Rowlands, exploró los límites de la convivencia y el desgaste emocional en Una mujer bajo influencia (con Peter Falk) y Noche de estreno. De eso también va, con muchas sombras y luces, Begin the Beguine, espectáculo en español, francés e inglés (sobretitulado en catalán), con dramaturgia de Elke Janssens, que dura dos horas sin descanso y en su tramo final se hace largo.

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Para Llopart, el artista multidisciplinar “es músico por encima de todo”. La directora agradece la lección “más interesante” que recibió del artista valenciano: “Te hacía entender que lo importante en el teatro es el ritmo y que el teatro también es música”, observa la artista de un creador, que recibió la Creu de Sant Jordi en 1999 y el Premi Nacional del Teatre.

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